OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz 162
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El aeropuerto de Río Gallegos tuvo el jueves una jornada atípica a raíz del tránsito que le imprimió el Gobierno con la llegada de tres aviones oficiales en un breve lapso: uno (el Tango 10) llevaba a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; otro (un Focker de la Armada) a su par de Defensa, Agustín Rossi; y el tercero (el Tango 04), al titular de Economía, Axel Kicillof, y el canciller Héctor Timerman. A los últimos dos funcionarios los esperaba una cuarta nave para trasladarlos a la cumbre del G-20 que se desarrolla en Brisbane, Australia, en representación de la presidente Cristina Kirchner, ausente por razones de salud.

La nave que usaron Kicillof y Timerman es un Jet Falcon 7X, un avión con capacidad para 13 personas y acondicionado con las mejores comodidades. Fue alquilado en Suiza por un valor que, de acuerdo a los precios del mercado, no podría ser inferior a los 500 mil dólares.

La revelación de la contratación y las críticas que generó merecieron el descrédito del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. En su conferencia de prensa matinal, se justificó al admitir que "la Argentina tiene una flota aeronáutica caduca, obsoleta".

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"El Tango 01 está en proceso de revisión técnica", recordó el jefe de ministros, e insistió en que, en virtud de ello, se "estableció un procedimiento de contratación en base a un sistema de concurso". Explicó que el de la ciudad de Brisbane implica "un vuelo trasatlántico, de 16 horas de duración, y tiene que usarse un avión equipado para esa finalidad y objetivo". Y añadió: "El avión estaba contratado conforme a las normas de contratación; no puede ir la Presidenta, la Presidenta designa una delegación; no hay ninguna otra consideración que ésta", enfatizó.

Capitanich no explicó, sin embargo, por qué razón el jet partió desde Río Gallegos –donde habría estado desde el martes– y no de Aeroparque o Ezeiza. Tampoco aludió a la posibilidad de que los ministros hayan utilizado un vuelo comercial.

"Los funcionarios hacen de la cosa pública una cosa propia, se apoderan de los dineros y hacen un malgasto. Esos 500 mil dólares para llevar a dos funcionarios es una barbaridad. Hay vuelos que salen de Ezeiza o de Santiago de Chile", apuntó el ex director de Aerolíneas Argentinas Jorge Molina en diálogo con InfobaeTV.

En efecto, la empresa de capitales chilenos LAN –con la que el Gobierno mantuvo una disputa reciente por el uso de hangares en Aeroparque– tenía un vuelo programado para ayer desde Ezeiza y con escala en Santiago (LAN 532) que podrían haber utilizado. El costo de un pasajero era de u$s6.780 para la clase "Premium Business", la más alta. Incluso podrían haber utilizado una de menor valor.

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Además de la opción de un vuelo comercial hay otras dos alternativas que parecen no haber sido tenidas en cuenta: el alquiler de una nave similar a la contratada en San Pablo en lugar de Suiza o la utilización de un Airbus de la flota de Aerolíneas Argentinas. Ambas representaban un costo más bajo, aunque sí implicaban hacer más escalas.

De momento no se conoce para cuándo está pautado el regreso de los funcionarios. Tampoco se sabe a qué terminal llegarán.