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Sigue la polémica por el ataque que recibieron Jeremy Clarkson y su equipo del programa de televisión Top Gear. El popular conductor británico publicó una columna en el diario The Sunday Times para dar su versión de los hechos, luego de que fueran apedreados y expulsados de Tierra del Fuego por viajar en autos con patentes alusivas al triunfo inglés en la Guerra de Malvinas.

En el artículo, aseguró que ese hecho (fortuito, según sus palabras) no tuvo nada que ver con la agresión, sino que se trató de una "emboscada" organizada por funcionarios de la provincia. "Este es un Estado mafioso, mejor hagan lo que les dicen", fue una de las recomendaciones que recibieron al sufrir uno de los primeros escraches.

Todo comenzó cuando el equipo de Top Gear filmaba un segmento del programa en uno de los hoteles más australes del mundo. "Algunos manifestantes llegaron e hicieron saber a todos que no estaban contentos con nuestra visita. Nuestros productores intentaron explicarles que estábamos en el hotel de ski para hacer un partido de fútbol con autos en la ciudad. Argentina vs. Inglaterra. Íbamos a llamarla la Copa del Fin del Mundo. Pero no escuchaban. Estaban enojados. Dijeron que no eran violentos, pero que había un grupo del gremio de Camioneros en camino. Y cuando ellos llegaran las cosas se iban a poner feas. Nuestro contacto local nos recomendó que dejáramos de filmar inmediatamente, dejáramos los autos y fuéramos a un hotel cercano", recordó Clarkson.

"Nos dijeron que era un Estado mafioso, así que debíamos hacer lo que nos decían"

Pero cuando fueron al nuevo alojamiento se encontraron con otro grupo de personas que los esperaban: "Dijeron que eran veteranos de guerra, pero parecía poco probable, ya que la mayoría tenía entre 20 y 30 años. Comenzaron los ataques. Los capós de los autos fueron golpeados. La policía llegó y todavía no sabemos por qué le hizo un test de alcoholemia a nuestro productor ejecutivo, Andy Wilman. "Richard Hammond, James May y yo nos escondimos valientemente debajo de la cama de una habitación mientras los manifestantes recorrían el hotel buscándonos", relató.

El conductor de televisión negó además que el ataque haya sido por las patentes que llevaban sus autos: "En Gran Bretaña, los diarios decían que yo provoqué el problema al llegar a un polvorín político en un Porsche con la patente H982FKL, a la que yo le había convertido la H en un 1 y, dando vuelta la K y la L, podría haber sido visto como una referencia a la Guerra de las Falklands (Malvinas). Pero eso, sin embargo, es falso. Es cierto que el auto llegó a la Argentina con esas patentes, pero dos días después, cuando estábamos en Chile, un usuario de Twitter no señaló el problema y las retiramos".

"Éramos ingleses (más allá de un camarógrafo australiano y un doctor escocés) y eso era una razón suficiente para que el Gobierno enviara a 29 personas a una noche llena de furia y ladrillos voladores", sentenció.

Por último, concluyó con ironía: "Las próximas elecciones podrán decir: 'Miren, echamos a los ingleses'. Es verdad. Nos sacaron a patadas. Pero hay un rayo de luz en todo el asunto. El partido de fútbol hubiera sido un buen final para nuestro especial de Navidad. Pero los políticos de la región y su turba rentada nos regalaron algo mucho mejor"