Cualquier internauta está familiarizado con esas letras y números retorcidos que piden transcribir determinadas web para loguearse o realizar determinada tarea. El guatemalteco Luis von Ahm es el creador de este sistema, llamado Captcha, así como de la aplicación para aprender idiomas Duolingo, que fue nombrada app gratuita del año por Apple en 2013.

En diálogo con Infobae TV, Von Ahm dice que se dio cuenta de que su camino a seguir era el de la innovación tecnológica al crear el código, que hoy es utilizado por miles de sitios web: "Tenía tal vez 20 años y fue por suerte. Hice un proyecto que resultó ser usado por todo el mundo, que eran estas letras distorsionadas que hay que escribir por todo internet, y que le caen mal a todo el mundo, para validar que se es un humano".

"Ese fue mi primer proyecto, es un mal necesario", dijo entre risas.

Von Ahm, de 35 años, señaló que se trató de un proyecto universitario que luego fue utilizado por todo tipo de sitios; sin embargo, no obtuvo ganancias de él: "Nunca hice ningún centavo de eso", dijo.

Luego, sobre la base de los Captcha, realizó otro proyecto que luego fue comprado por Google. "Cinco años después, ya todos los sitios usaban Captcha. Me di cuenta de que alrededor de 200 millones de veces al día alguien escribía uno de esos Captcha. Al principio, me sentí muy orgulloso y después me empecé a sentir mal porque a la gente les caen mal", señaló.

"(Las personas) gastan alrededor de 10 segundos de su tiempo cada vez que ingresan un Captcha: si multiplicamos 10 segundos por 200 millones, resulta que la humanidad está perdiendo alrededor de 500.000 horas cada día haciendo eso por mi culpa", continuó.

Ese pensamiento fue lo que lo llevó a pensar en cómo convertir ese tiempo en utilidad y desarrolló un sistema para ayudar a la digitalización de libros cada vez que un internauta "traduce" esos códigos compuestos de letras, números y palabras distorsionados.

"Empecé a pensar si había alguna forma de hacer buen uso de ese tiempo, porque durante esos 10 segundos que alguien está escribiendo esas letras, su cerebro está haciendo algo increíble, algo que las computadoras no pueden hacer", detalló.

Von Ahm señaló que las PC tienen dificultades para reconocer palabras en libros antiguos a la hora de digitalizarlos y dijo que no pueden "leer" correctamente alrededor del 30% de los términos.

"Todas las palabras que las computadoras no pueden descifrar en el proceso de digitalización se las mandábamos a gente cuando estaban escribiendo los Captchas para que las descifraran por nosotros: usamos lo que la gente escribe para descifrar la palabra", explicó, y añadió: "Esa fue una compañía que sí generó dinero y después la compro Google".

Cuatro años más tarde, Von Ahm decidió volcarse hacia otra rama dentro del mundo de la tecnología: la educación, algo que lo apasiona. En esa línea, creó el sistema de aprendizaje de idiomas Duolingo, que tiene versión web y apps para Android y dispositivos Apple, y ya cuenta con 42 millones de usuarios.

"Quería hacer una manera totalmente gratis de aprender idiomas y de ahí fue donde surgió Duolingo. El truco es que es totalmente gratis, pero necesitábamos una manera de financiarlo, y ahí es donde se me ocurrió una día muy parecida a la de los Captchas: hacer uso del tiempo que la gente está usando para aprender idiomas para algo más con que sí se pueda hacer dinero. En este caso era la traducción", explicó.

"Una de las maneras más comunes de aprender idiomas es hacer que la gente traduzca por ejemplo canciones, pero que tal si estuvieran traduciendo cosas que nunca fueron traducidas y que alguien estuviera dispuesto a pagar por ello", detalló.

Así, por ejemplo, explicó que trabajan con la cadena de noticias norteamericana CNN, que escribe sus noticias en inglés. Los textos llegan a los estudiantes de Duolingo, quienes los traducen a su idioma nativo a la vez que aprenden inglés. Luego, las noticias son devueltas a las empresas, que le pagan a Duolingo por su servicio de traducción.

Von Ahm sostuvo que sus opiniones sobre educación están muy ligadas a su país de origen, Guatemala: "Toda la gente dice que la educación es algo que trae igualdad entre las clases, pero a mí siempre me pareció que trae desigualdad", ya que las personas con más dinero tienen acceso a una mejor educación que les permite mantener un nivel socioeconómico alto, a diferencia de quienes no tienen los recursos necesarios para estudiar y salir de la pobreza. Por ello, señaló, la importancia de la gratuidad del servicio.

Von Ahm planteó que su próximo desafío es "enseñar a leer y escribir. Existen 1.000 millones de personas en el mundo que no saben".

La manera de hacerlo es a través de los teléfonos celulares. "Muchas de esas personas, a pesar de ser analfabetas, tienen uno. Creemos entonces que podemos enseñar a una buena fracción sin costo", aseguró.

Von Ahm reconoció que su pasión por la tecnología dejó paso a lo que define como "casi una obsesión": la educación.

"El mejor consejo que recibí es que se debe hacer algo con las ideas. La gran mayoría de las personas falla porque no las concretan. Es muy difícil empezar pero hay que hacerlo, aunque sea una hora por día", aseguró, y finalizó: "Cuando termino mis proyectos, paso entre dos y tres meses sin hacer nada porque es muy difícil volver a empezar y no ponerse a pensar en los problemas de la idea. Pero en el camino, todo cambia y mejora".