AFP 163
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La derrota del independentismo en el referéndum realizado ayer en Escocia no parece haber afectado los ánimos catalanes.

En efecto, cuando no han pasado ni 24 horas de la histórica votación que ha definido que los escoceses seguirán formando parte del Reino Unido, el parlamento regional de Cataluña ha votado una ley que servirá de marco legal de su propia consulta independentista programada para el 9 de noviembre próximo.

Con 106 votos afirmativos y 28 en contra, se aprobó la nueva legislación que habilita al presidente catalán, Artur Mas, a convocar a una consulta popular no vinculante.

"Nosotros entendemos que son dos procesos totalmente diferentes (el de Escocia y el de Cataluña), aunque obviamente nos interesaba que triunfe el Sí, porque iba a sentar un precedente en la Unión Europea (UE). Igualmente, creemos que la votación refuerza la idea de que esta es la forma en la que los pueblos deben definir su futuro".

"Obviamente nos interesaba que triunfe el Sí, porque iba a sentar un precedente en la Unión Europea"

La afirmación es de Roger San Millán, jurista y responsable de la organización Solidaritat Catalana per la Independència, uno de los partidos que reclaman la independencia en la región, quien habló con Infobae sobre las diferencias y similitudes entre los dos procesos.

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Optimista, expresó que el resultado del referéndum escocés coloca a Cataluña como la única referencia del independentismo en Europa. "Es un lugar que aceptamos encantados", resaltó.

El Reino Unido y España, dos actitudes distintas ante el independentismo

"En Reino Unido el gobierno comprendió que había una demanda y la aceptó, cosa que está lejos de hacer el gobierno español", dijo San Millán. Por el contrario, "España no autoriza la consulta, no quiere negociar las preguntas o la fecha, tiene una actitud totalmente antidemocrática", explicó el dirigente político.

"España no autoriza la consulta, no quiere negociar las preguntas o la fecha, tiene una actitud totalmente antidemocrática"

Según él, el gobierno central "optó por la vía represiva a nivel jurídico, económico, e institucional": "Prohibir una votación no vinculante como esta es incompatible con el espíritu democrático de la Unión Europea", agregó.

Dos referéndums, tres preguntas

Los escoceses han tenido que decidir ante un interrogante muy sencillo: "¿Debería Escocia ser un país independiente? Sí o No". De acuerdo con la información oficial, la pregunta fue resultado de un acuerdo entre el gobierno del Reino Unido y Escocia al momento de definir las características de la votación.