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La gira de John Kerry pasa sumar voluntados contra el Estado Islámico y sus operaciones en Irak y Siria ha rendido sus frutos.

Al termino de una reunión con representantes de 10 países árabes realizada en Yeda, Arabia Saudita, el secretario de Estado de los Estados Unidos ha conseguido el apoyo explícito de esos Gobiernos.

Claves por congregar a la mayoría de la población musulmana mundial

Su participación en la coalición internacional promovida por la Casa Blanca ha sido clave.

En concreto, Kerry ha sumado a Arabia Saudita, Bahréin, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Omán, Egipto, Irak, Jordania y el Líbano.

Los países involucrados han emitido un comunicado conjunto en el que proclaman el "compromiso de mantenerse unidos contra la amenaza que planeta para la región y el mundo el terrorismo (bajo todas sus formas), incluido el supuesto Estado Islámico".

El objetivo de Kerry ha sido construir una coalición en la región detrás de la lucha, con aliados árabes sunitas y Turquía, que pertenece a la OTAN, jugando papeles principales. Arabia Saudita ya ha acordado abrir sus bases militares para entrenar a los rebeldes sirios moderados, de acuerdo con los Estados Unidos.

Otros estados del Golfo Pérsico podrían ayudar con ataques aéreos, como hicieron los Emiratos Árabes Unidos y Qatar en la campaña aérea encabezada por los Estados Unidos en Libia en 2011 que ayudó a derrocar a Muammar Khadafi. Las naciones del Golfo Pérsico también podrían ayudar con armas, entrenamiento, inteligencia y logística.

El presidente Barack Obama presentó el miércoles por la noche una estrategia de largo plazo contra el Estado Islámico que incluiría la ampliación de los ataques aéreos en Irak, lanzar ataques contra los extremistas en Siria por primera vez, reforzar a los militares iraquíes y a los rebeldes sirios moderados para que puedan arrebatar territorios a los militantes.