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El incremento de los asaltos en los distintos colectivos que recorren las calles y avenidas del Conurbano se aceleró durante este año. Con varios hechos registrados en los últimos meses, los robos se convirtieron en moneda corriente y prácticamente no son denunciados por las víctimas. Esta modalidad, conocida como los "bondichorros", ya genera alarma entre choferes y usuarios del servicio.


Se trata de hechos registrados en cualquier momento del día y efectuados con extrema violencia, pero fundamentalmente cometidos en pocos minutos. Un delegado de la línea 620, que opera en La Matanza, señaló a Diario Popular que los "bondichorros" "representan un problemón para todos, los choferes y pasajeros, pero ya es algo absolutamente natural, porque ocurre de manera permanente, en cualquier momento de la jornada y se mueven con total impunidad".


Hace dos días, en el interior de un colectivo de la línea 406, que se dirigía a Ciudad Evita por el Camino de Cintura, subieron dos delincuentes armados con cuchillos, y en medio de amenazas asaltaron a los pasajeros, llevándose dinero, celulares y otras pertenencias.


"Mi hija adolescente volvía a casa desde el shopping de San Justo con una amiga. Tomaron un interno de la línea 406, cuando dos pibes subieron y sacaron cuchillos. Amenazaron al chofer y a los pasajeros. Ahí empezaron a robar las pertenencias y luego se bajaron con toda normalidad. Todos quedaron asustados y angustiados. El robo duró poco más de un minuto, y se bajaron", relató al diario la madre de una víctima del robo.


La Comisión Nacional de Víctimas del Transporte Público realizó un informe donde se reveló que los usuarios de colectivos son víctimas de un robo cada 3 minutos. "Lo que se observa en nuestro relevamiento es que la mayoría de los episodios con robos son bajo amenazas de utilización de armas", dijo el titular de la entidad.


Luis Viscat, un experto en seguridad, destacó que una característica de estos hechos es que casi no se denuncian, aún cuando hay amenazas con armas y golpes. "Se reiteran con una frecuencia muy preocupante, y se debe saber que pueden ser episodios que terminan con gente herida o directamente asesinada", precisó.


Sostuvo que "con el panorama actual, las posibilidades de resolver esta problemática es casi nula, aunque hay varios proyectos para dotar de mayor seguridad a las unidades, pero impactan contra la realidad que significa no poder contar en cada unidad con personal policial".


En tanto, el delegado de la línea 620 dijo: "Hay compañeros choferes que renunciaron al trabajo luego de experiencias muy traumáticas con delincuentes, porque la realidad es que el colectivero que maneja el interno al momento del robo es el primero al que intentan neutralizar, generalmente a golpes, entonces las secuelas psicológicas son devastadoras".