EFE 163
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Las inundaciones que comenzaron en mayo y se extendieron durante todo junio en Paraguay, provocadas por las fuertes e inusuales lluvias y el consecuente desborde del río Paraná, siguen causando problemas en ese país. Más de 300.000 personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares y buscar refugio. Entre ellos, había 12.000 niños. Tres meses más tarde, todavía hay 9.500 menores que están fuera de sus casas y enfrentan problemas para acceder a la escuela.

Según recoge un artículo publicado en Última Hora, hoy fue lanzada la campaña "La Educación sale a flote", que busca dar asistencia a quienes se quedaron sin colegio, a la vez que realiza tareas de socialización -como fútbol callejero- para aliviar la presión de los niños. Se calcula que además de los pequeños que quedaron aislados, unas 25 instituciones están inhabilitadas.

La viceministra de Educación paraguaya, Myriam Mello, confirmó que actualmente 9.500 alumnos que fueron desplazados continúan viviendo en los albergues y precisó que, en algunos casos, acuden a instituciones educativas cercanas, mientras que 2.800 niños participan en las aulas móviles, cuyas carpas fueron donadas por Unicef.

Mello destacó también el apoyo del sector privado, que colabora con insumos y útiles escolares, mientras que la representante de Unicef en Paraguay, Rosa Elcarte, mencionó que se apuesta a la Alianza Público-Privada para mejorar las escuelas una vez que los niños retornen a sus comunidades.

La situación en la zona es crítica. Mientras miles siguen evacuados, el gobierno de Horacio Cartes recomienda no volver a ciertas regiones aledañas al río Paraná, ya que se prevé que haya lluvias más intensas de lo normal en lo que queda del año por la influencia del fenómeno de El Niño.