AFP 163
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"El Estado Islámico es el tipo de sociedad en la que me encantaría vivir con mi familia". A pesar de las atrocidades que comete a diario el grupo terrorista, el imán británico, Anjem Choudary, volvió a encender un caluroso debate sobre el movimiento yihadista y su enfrentamiento contra occidente.

"Por lo que entiendo de las personas que viven allí, tienen seguridad, las escuelas están siendo establecidas, donde a sus niños se les enseña sobre el Islam, y tienen las necesidades básicas de alimentos, ropa y refugio", manifestó el religioso a The Observer.

Choudary resaltó que bajo la tutela del ISIS se han eliminado diferentes "vicios" como "el alcohol, las drogas y el juego". "Creo que en muchos aspectos es el tipo de sociedad en la que me encantaría vivir con mi familia. Mucha gente que conozco piensa lo mismo", agregó.

Luego de la decapitación del periodista norteamericano James Foley, el fundamentalista islámico fue señalado como el "mentor" de John, el terrorista que llevó a cabo el asesinato. Sin embargo, el imán volvió a negar algún tipo de vínculo con el militante del Estado Islámico.

"Reconocería su voz si lo conociera", se limitó a responder.

A su vez, también negó tener información sobre David Haines, el británico amenazado por ISIS.


"Si nos fijamos en la muerte de James Foley, usted sólo tiene que escuchar a la persona que lo está ejecutando para entender que la culpa es de los americanos", indicó el ex abogado, en repudio a la política exterior de Estados Unidos.

En otras encendidas declaraciones, previamente Choudary había sido filmado en forma secreta mientras expresaba cómo le gustaría que el primer ministro británico David Cameron y el presidente norteamericano, Barack Obama, sean asesinados. Para salir del paso, luego manifestó que se trataba de una broma.

Según un informe realizado en 2013 por el grupo de campaña "Hope Not Hate" (Esperanza No Odio), el imán es uno de los mayores nexos para el reclutamiento de británicos y europeos musulmanes a las distintas células terroristas.

Hasta el momento se cree que más de 500 británicos dejaron el Reino Unido para sumarse a las filas de los grupos yihadistas en Irak y Siria, en los últimos tres años.