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A la "víctima" Abu Ubaida Almaghribi le cortaron la cabeza sus compañeros del Estado Islámico, quienes previamente lo acusaron de haberle pasado información confidencial sobre ellos al MI6, el servicio de inteligencia exterior británico.

Se cree que Abu Ubaida era un ciudadano holandés de origen marroquí, aunque su verdadera identidad se desconoce. Se afirma que fue ejecutado al día siguiente de que las imágenes de la decapitación de Foley salieran en YouTube.

Una persona que estuvo prisionera del ISIS durante 2013 le dijo a los fiscales estatales belgas que Abu Ubaida estaba a cargo de la prisión cuando estuvo allí junto a Foley.

Una fuente de seguridad consultada recordó que "en el pasado, otros grupos extremistas y los Estados han hecho afirmaciones de espionaje como justificación del asesinato de uno de los suyos". Y agregó que el mensaje sobre el homicidio de Ubaida pudo haber sido transmitido a los medios locales por un tercero .

Un informe de la cadena de noticias marroquí Alyoum24 dijo: "Ubaida Almaghribi, quien es originario de Marruecos y se desempeñó como jefe de los servicios de inteligencia de la organización ISIS en Alepo, Siria, fue decapitado tras ser acusado de haber entregado información sobre las actividades, movimientos, y planes de ISIS para el Reino Unido".

 Reuters 163
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A su vez, la cadena Marruecos World News informó que "militantes del ISIS decapitaron a un grupo de líderes prominentes, incluyendo a Abu Ubaida Almaghribi, debido a las dudas sobre su lealtad y su trabajo para entidades extranjeras".

Mike Doran, un experto en Oriente Medio de la Brookings Institution con sede en Washington, dijo que la presunta ejecución era una señal de "nerviosismo" dentro de los rangos más altos del ISIS, según publica el periódico Daily Mail.

Agencias de seguridad occidentales, incluyendo el MI6, han estado trabajando duro para obtener inteligencia sobre el ISIS. Pero la velocidad de avance del grupo a través de Siria e Irak las ha dejado muy por detrás en sus intenciones.

Más de 500 yihadistas británicos

se han unido a las filas del Estado Islámico y de otros grupos extremistas en Siria e Irak, aunque

casi la mitad han regresado

a sus hogares, ofreciendo valiosas oportunidades para obtener inteligencia.