Los aniversarios siempre son oportunidades para releer, para que la industria editorial reedite obras e inclusive para desempolvar textos inéditos y que vean la luz por primera vez. También son ocasiones para animarse a desafíos que busquen aportar algo nuevo a lo ya escrito. Eso es lo que hicieron Karina Wroblewski y Silvia Vegierski: imponerse el reto de abordar a Julio Cortázar en el centenario de su nacimiento desde su pasión por la música. El resultado es el documental "Esto lo estoy tocando mañana. Julio Cortázar y la música", que se estrena el viernes 29 a las 19 en la Alianza Francesa y que se proyectará el 5 y el 7 de septiembre en la Usina del Arte con música en vivo.

Se trata de un trabajo de 75 minutos que se disfruta desde el primer minuto. O, mejor dicho: desde el primer acorde hasta el último que escribió Ernesto Jodos para el documental. Por la cámara del realizador Ariel Ludin pasan quienes fueron amigos de Cortázar: Mario Vargas Llosa, Liliana Heker, la pianista Margarita Fernández –a la que nombra en el libro Un tal lucas–, Michel Portal –saxofonista francés al que el autor de Los Premios le dedicó un texto y el músico Juan Tata Cedrón, con el que Cortázar escribió el tango Canción sin verano. Hasta ahí el testimonio de quienes lo quisieron y recibieron su cariño, pero Wroblewski y Vegierski no se conforman con haber logrado una escena memorable en la que Vargas Llosa se emociona hasta quedar sin palabras cuando escucha la voz de Cortázar hablando de él en una clase en Berkeley, van por más: entrevistan a quienes lo estudiaron y ponen su oído para que todos escuchemos el análisis de Pablo Gianera y del editor de la obra de Cortázar -junto a su viuda-, Carlos Álvarez Garriga. Audios inéditos, imágenes de archivo y propias que se filmaron en Buenos Aires, París y Lima, la música original de Jodos y el propio Cortázar leyendo El Perseguidor, son parte de un documental que permite profundizar en la relación que Julio Cortázar tuvo con la música y que lo llevó a definirse como "un músico frustrado".

Infobae entrevistó a Wroblewski y Vegierki, que desde hace años hacen uno de los mayores aportes a la preservación de la memoria literaria con el trabajo que realizan en el Audiovideoteca de escritores que funciona en el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. En esta charla hablan del flamante documental que nace a partir de centenario del nacimiento de Cortázar pero que está llamado a perdurar en el tiempo. Como los buenos libros, la buena música y las grandes películas.

Karina Wroblewsk: Frente al centenario del nacimiento de Cortázar, nos planteamos hacer un homenaje con algo que no estuviera tan visto. En general, cuando se habla de Cortázar, se habla de Rayuela y de Cronopios. Nos parecía interesante y un desafío explorar una faceta que no es desconocida, porque se sabe que era un gran melómano, pero que quizás nunca había sido tan explorada, indagada e investigada.

Silvia Vegierski: El documental se llama Esto lo estoy tocando mañana, que es una frase que dice el protagonista de El Perseguidor, que representa a Charly Parker. El cuento funcionó como eje, cruza todo el documental. Si bien recorre todos los gustos musicales de Julio Cortázar; la clásica, el tango y el jazz, el jazz es el eje.

KB: Claro, eso es maravilloso, porque al escuchar su voz uno detecta que tiene una forma muy particular de leer. Es fascinante, tiene una entonación y un ritmo que suena musical. Es muy apasionante poder escucharlo. Esa grabación es un audio que él hizo en el año 1968. Era un época en la que se grababa a los escritores leyendo en discos de vinilo. La hizo para la Universidad de Mexico, la UNAM, que gentilmente nos cedió este audio y nos permitió utilizarlo. Lo mismo que otros audios que fuimos recopilando, uno nos los cedió Débora Yánover, la hija de Héctor que tenía un sello que se llamaba AMB. Esa grabación es de 1970 y también era en disco de vinilo.

KB: Hay una perla que es muy importante, que son los audios inéditos de las clases que él dio en el año 80 en la Universidad de Berkeley, que nos cedió la Agencia Carmen Balcells. Las imágenes de él son de un documental bastante desconocido que hizo Claude Namer en París, hay una versión en francés y una en castellano.

SV: Lo que pasa con estas fechas es que se vuelve a poner la lupa en el escritor. A nosotros nos funcionó como un desafío para abordarlo de otra manera, para no caer en más Cronopios y más Rayuelas.

KB: Sería interesante que se permitiera leer a Cortázar desde otro lugar. Es como invitar a una lectura diferente. Muchas veces la saturación sobre un escritor lo que hace es que se vacía su lectura. Cortázar sigue funcionando mucho, y especialmente en los jóvenes. Eso lo dice su editor Carlos Alvarez Garriga, quién dice que es un fenómeno que ocurre todas partes del mundo.

SV: No es que tenía una relación afectiva con el jazz, el jazz lo apasionaba y le gustaba. La relación afectiva era con el tango, que lo unía con Argentina. Todo el tiempo marcaba el lenguaje, para él escuchar las canciones de tango y como se hablaba ese porteño, lo traía a Buenos Aires. Hay que pensar que él se fue a París en la década del 50 y el tango era una manera de estar en contacto con Buenos Aires y con la Argentina.

SV: Sí, claro. Eso es lo que hace con el "Tata Cedrón", con quien escribe una canción.

KB: El "Tata" Cedrón lo que cuenta en el documental es la relación con él, con su forma de hablar y con el tango, lo hacía empaparse de lo que era el ser argentino y mantener eso vivo desde la distancia.

KB: Sí. Se refiere a que Cortázar tiene dos maneras de relacionarse con la música: una es cuando aborda un tema y, después, la musicalidad en los textos, la manera en como están escritos. Eso lleva a un clima y algo que tiene que ver con lo musical. De hecho, Cortázar decía que tenía grandes problemas con los traductores, con una coma fuera de lugar lo que cambiaba era que, aún siendo precisa la traducción, no estaba ese ritmo que a él tanto le interesaba.

SV: Eso es tremendo, muy impresionante.

KB: (Su primera esposa) Aurora Bernárdez no creyó que tuviera demasiado interés esta discoteca que tenía Cortázar y la vendió. Es como cualquier mujer, se quedó con las cosas en su casa, no sabía qué hacer con todo eso, dijo "necesito espacio" y se la dio a una persona que pasaba por dos pesos.

KB: Seguramente estarían los grandes maestros del jazz y mucha música clásica. Hay una recopilación de sus intereses musicales en la fundación Juan March, que funciona en España. Ahora, exactamente qué había en esos discos y cassettes, no se sabe.

SV: Los libros fueron donados a esa fundación y hay un catálogo que es descargable online. A partir de los libros sobre música, las biografías e incluso partituras, uno podría reconstruir cómo estaba formada esa discoteca, pero saber con exactitud no hay manera.

KB: Como decía antes, una de las perlas son los audios de las clases de Cortázar. Vargas Llosa no sabía que existía eso. En el documental, él dice "Me enteré por ustedes" y yo creo que por eso nos dio la entrevista. Lo que hicimos fue mandarle una transcripción y le dijimos "Su amigo Julio Cortázar dice que a usted no le gustaba la música, queremos que dialogue con su amigo y le conteste". Así fue como nos concedió la entrevista. Se sorprende mucho, por eso esa parte está de corrido y completa. Le pasan dos cosas: se emociona al escuchar la voz de su amigo y también se queda pensando sobre lo que dijo Cortázar sobre él, que es la diferencia entre un escritor al que le interesa la música y al que no le interesa la música.

SV: Un poco se pone al lado de Borges y busca buena compañía. Más allá de Vargas Llosa, lo que quisimos hacer con el documental es que no fuera gente opinando sobre Cortázar, sino que quisimos ponerlo en comunicación directa con sus amigos. Todos los entrevistados salvo dos, Pablo Gianera y Alvarez Garriga, que son los que brindan claves de lectura, tuvieron relación con Cortázar y fueron amigos y compartieron distintas etapas de su vida.

KB: Michel Portal es un jazzero francés de culto y el tampoco sabía que Cortázar le había dedicado un texto. Se enteró por nosotros. El texto se llama Del otro lado. Juntos iban a escuchar jazz y Cortázar lo iba a ver a él tocar el saxo.

KB: Eso de Vargas Llosa fue muy impresionante porque en pocas palabras hizo un análisis estructural de una obra que uno cree que tenía una composición muy planeada y con todo muy pensado. En realidad no, lo que hacía Cortázar, por lo que dicen los que lo conocieron, era que tenía una tendencia hacia lo lúdico, él jugaba todo el tiempo y esa era su manera de escribir y de andar.

KB: Por lo visto tocaba medianamente bien.

SV: El gusto por la música lo llevaba a tocar el piano y la trompeta sin ser músico. Se declara como un músico frustrado.

SV: Sí, pero también dice que es un poco la fatalidad y el destino. Que tiene ese gusto pero a él le pusieron las palabras.

KB: Con lo que tenía hizo música. O intentó interpretar música.