Shutterstock 162
Shutterstock 162

Ya se acerca una nueva temporada y, con ella, nuevas tendencias a la hora de vestir, que no sólo tienen que ver con las prendas en sí mismas sino también con los colores que se van a usar. ¿Cuáles tendrán mayor protagonismo? Y aún más, ¿cómo identificar el tono ideal según el color de piel, cabello y ojos? La asesora de imagen Laura Malpeli de Jordaan da las claves a Infobae.

"Este verano se da un equilibrio entre tonos apastelados y aquellos más intensos, sin llegar a ser tan estridentes como los neón, con lo cual surgen combinaciones entre ambos tipos. Sin dudas, el celeste y el violeta son los tonos apastelados con más protagonismo. Por su parte, los colores que se observan de la gama más intensa incluyen: rojo, amarillo, naranja, azul y orquídea, una versión más viva y pura que el violeta. Los neutros incluyen también variantes más veraniegas como tonos arena y grises".

El blanco y el negro están siempre vigentes y la especialista agrega además los tonos metalizados, sobre todo el dorado, para prendas y complementos.

También la monocromía, como un outfit en blanco, "es ideal para el verano por el clima y la frescura que transmite".

 162
162

La combinación de tonos suaves y vivos y los estampados serán buenas elecciones a tener en cuenta.


¿Qué colores conviene elegir?

No sólo interviene una cuestión de gustos, sino que detrás hay todo un análisis en el que intervienen características físicas, ya que no todos los colores les sientan bien a todas las mujeres.

"El color representa el 50 por ciento de la imagen que proyectamos y, si elegimos colores que no son sentadores, lo más probable es que nos veamos cansadas, apagadas, y que se resalten ojeras e imperfecciones, de ahí la importancia de elegirlos según nuestro cabello, ojos y tez. No es que no podamos usar todos los colores, sino que algunos quedarán mejor cerca del rostro según estas características", aporta Laura.

Entre los ejemplos, está el prototipo de las mujeres con iluminaciones y un aspecto amalgamado en ojos, cabello y tez –incluyendo ojos marrones con destellos verdosos– quienes "se verán radiantes con los colores apastelados de la temporada, mientras que los colores más vivos resultarán sentadores en mujeres de cabello oscuro y ojos claros".

De elegir la combinación incorrecta, se podría generar el efecto contrario al deseado.


La influencia en la vida diaria

El color sin dudas influye en el estado de ánimo, y esto vale no sólo para la indumentaria o el maquillaje sino también para la decoración, explica Laura. "Incluso en el clima, se observa que las personas se muestran más predispuestas a usar colores asociados con felicidad si es un día soleado que si el día es lluvioso y nublado, cuando en general, se recurre más al negro y a no incorporar tantos colores llamativos".

El significado de los colores es cultural, es decir que no hay una razón objetiva para que, por ejemplo, se asocie el blanco con pureza u honestidad, que de hecho en otras culturas es el color de luto.

"El violeta se lo vincula a la nobleza y al lujo, porque cuando se teñían las telas, era demasiado caro hacerlo en violeta y, por ende, sólo las familias de la nobleza y el clero podían hacerlo. Incluso hablamos de un color 'obispo' por este motivo. Desde esta perspectiva cultural, los colores adquieren significados", detalla la asesora y especialista certificada por CMB.


 Shutterstock 162
Shutterstock 162

Rojo: Llama la atención, otorga poder y pide reconocimiento. Funciona bien cuando se quiere ser el centro de atención porque genera impacto y excitación. Está comprobado que eleva la presión arterial. Es el color que primero percibimos, da sensación de más cercanía que el resto.

Rosa: El rosa es un color calmo y da tranquilidad. Femenino, a veces puede parecer melancólico y en sus variantes más estridentes, aniñado.

Blanco: Se lo considera el color de la perfección. Significa seguridad, pureza y limpieza. Denota dignidad y honestidad.

Negro: Es un clásico a la hora de vestir. Es enigmático y se asocia al miedo y a lo desconocido (esto se evidencia en frases como "el futuro se presenta muy negro"). También se asocia al prestigio y la seriedad.

Gris: Es clásico, atemporal y refinado, a la vez que denota cierta autoridad y es conservador. Se lo asocia con la independencia y la autosuficiencia, porque es un color que actúa como escudo de las influencias externas.

Marrón: Es un color tranquilo, asociado a la tierra, a lo natural. Simple, serio, sutil y práctico. No se sugiere usarlo en ámbitos de poder ya que no tiene esta connotación.

Naranja: Es amigable, accesible, dinámico, enérgico, juvenil.

Amarillo: Simboliza la luz del sol, representa la energía. Es un color espontáneo, alegre, positivo, aunque también se usa para simbolizar precaución.

Violeta: Simboliza poder, nobleza, lujo y ambición. También está asociado con la sabiduría, la creatividad, la independencia, la dignidad. Representa la magia y el misterio.

Verde: Es el color más relajante para el ojo humano. Es el color de la naturaleza por excelencia, representa armonía, crecimiento, fertilidad y frescura. Sugiere estabilidad y resistencia.

Azul: Es el color favorito de más de la mitad de la población mundial y es el color que menos disgusto o reacción negativa provoca. Representa confianza, sabiduría, inteligencia, poder, tranquilidad, seguridad y neutralidad.

"Estos aportes se dan dentro de lo que se conoce como psicología del color, e incluye estudios de especialistas y académicos –abarcando diseñadores de interiores, científicos, médicos, psicólogos y universidades– sobre cómo las personas reaccionan ante los distintos colores. También hay que considerar la intensidad ya que no causará el mismo efecto un verde esmeralda que un verde musgo. A su vez, incide la calidez en las sensaciones que podemos tener. Por ejemplo, en personas que están deprimidas o tristes, se sugiere que eviten colores como el celeste o el gris y que, en reemplazo, incorporen colores enérgicos y cálidos, como el naranja".