Jorge Bacqué, ex ministro de la Corte Suprema, murió el lunes por la noche a los 92 años. Con una larga trayectoria en la Justicia, integró el máximo tribunal entre los años 1985 y 1990, cuando presentó su renuncia en oposición a la decisión del por entonces presidente Carlos Menem de ampliar el número de integrantes del organismo.


Bacqué se destacó por ser un hombre de principios. En 1966, siendo secretario letrado de la Corte, renunció por el golpe de Estado encabezado por Juan Carlos Onganía contra el presidente Arturo Illia. El alzamiento militar había desplazado también a los integrantes del tribunal.


En 1987, y ya como integrante de la Corte Suprema, se pronunció en "disidencia total" sobre la constitucionalidad de la ley de Obediencia Debida impulsada por el gobierno radical de Raúl Alfonsín.


Abogado y doctor en jurisprudencia de la Universidad de Buenos Aires, fue uno de sus más destacados profesores y presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal por dos períodos.


En una entrevista brindada en 2001, Bacqué afirmó que como ministro "nunca" tomó "en consideración las cuestiones políticas". "Ningún funcionario nunca me pidió nada", agregó en esa oportunidad.


"Personalmente creo que lo que tiene que hacer un tribunal es aplicar la ley, y dentro de ella los ministros pueden dar prioridad a sus convicciones morales, preferencias personales o al dolor de muelas que tenga en ese momento. Dentro de lo que la ley permite, la función del tribunal es hacer justicia", concluyó.