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Un nuevo testigo se convertió en la segunda persona en ser detenida en pleno juicio por la tragedia ferroviaria de Once a raíz de su reticencia a contestar preguntas y por contradicciones evidentes en su relato.

Patricio Juárez es guarda y se desempeñó el 22 de febrero de 2012. Ese día estuvo en la cabina trasera y dejó de prestar servicio en la estación Castelar, donde luego lo reemplazó otro compañero hasta que el tren impactó en Once.

Todas las partes cuestionaron su declaración ante el Tribunal Oral Federal 2: las querellas, la fiscalía a cargo de Fernando Arrigo y varias defensas. Todos notaron contradicciones en su relato.

Es que un video de una cámara trasera de la formación muestra la sombra de una persona que desciende y, si bien primero él negó saber quién era, luego dijo que en verdad podía ser él. Si eso se confirma, implica que dejó el tren sin guarda, puesto que su relevo recién se efectivizó unos 300 metros más adelante, en la estación Castelar.

Juárez dijo primero no saber qué era esa sombra. Luego aseguró que podía ser él, y si bien primero negó estar acompañado por alguien, minutos más tarde dijo que en verdad es posible que fuese con alguien en la cabina.

Para el fiscal Arrigo, el testigo es "reticente" a contestar, y lo mismo consideraron algunas defensas al considerar que podía incriminarse, y ante la sospecha de que la formación estuvo sin guarda unos 300 metros.

En la filmación de la estación Castelar se ve a Miguel Gerónimo subir a la parte trasera, pero en cambio no se ve al testigo Juárez bajar en ese lugar. Gerónimo prestó declaración semanas atrás y fue detenido, y ahora tiene una causa en su contra por presunto falso testimonio, un delito penado con 10 años de prisión.

En el debate, se preguntó al guarda Juárez si fue coaccionado por alguien para declarar, puesto que en el juicio se lo vio a Edgardo Reynoso, secretario de la Unión Ferroviaria. "Nadie me apretó, ni nada por el estilo, ni los delegados ni la conducción", dijo Juárez.

"Si tengo que pagar las causas, si tengo que ir preso, iré preso", dijo Juárez. Luego de dos cuartos intermedios que dispuso el Tribunal, quedó detenido.

Incluso el juicio tuvo su agite cuando el querellante Gregorio Dalbón insistía en detener al testigo, lo que en un primer momento fue rechazado por el Tribunal.

Ante una pregunta de su parte, la misma fue reformulada por el juez del Tribunal Rodrigo Giménez Uriburu, a lo que Dalbón chicaneó: "Parece que encontró un defensor" y el magistrado lo increpó: "Se dirige a mí", lo que el querellante negó.