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Un comando narco fuertemente armado paró el lunes a los choferes de cinco carros de la empresa Coca-Cola en Arcelia, en el estado de Guerrero -sobre la costa del Pacífico de México-, los bajaron y se dieron a la fuga. Unas horas después, los vehículos aparecieron en un camino completamente quemados. Según informaron medios locales, la compañía había cerrado sus puertas -trasladando sus operaciones a la vecina localidad de Altamirano- luego de negarse a sucumbir a los intentos extorsivos de narcos de la zona.


Los vehículos calcinados son un camión, dos automóviles tipo Ikon y otro tipo Tornado. Todos ellos fueron rociados con gasolina y quemados con su carga dentro. Los conductores fueron obligados a bajarse de las unidades en el centro de esa localidad de la región Tierra Caliente, mientras que los automotores quedaron en las inmediaciones de la comunidad Santo Niño. Policías federales y estatales aseguraron la zona, mientras peritos de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) estatal realizaban las primeras diligencias.


La decisión de la empresa de mudar sus operaciones a Altamirano no alcanzó para evitar que se cumplieran las amenazas de los criminales. Más de 50 empleos se encuentran en riesgo, dado el cierre de operaciones de la distribuidora de Arcelia.