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Este fin de semana, dos manifestaciones propalestinas prohibidas por las autoridades francesas en París y en Sarcelles (periferia de la capital) dieron lugar a enfrentamientos entre manifestantes y policías, y a actos de violencia, denunciados por el gobierno como "antisemitas".

El lunes por la mañana, las calles de Sarcelles, comuna apodada "la pequeña Jerusalén" a raíz de su importante comunidad judía, mostraban el espectáculo de calzadas tapizadas de restos de destrozos, a veces calcinados, vidrios rotos y policías en cada esquina.

"Tal vertido de odio y de violencia es algo que no se había visto nunca en Sarcelles. Esta mañana –por el lunes-, la gente se siente abatida, y la comunidad judía tiene miedo", afirmó el socialista François Pupponi, alcalde de la ciudad.

Francia había prohibido esas dos manifestaciones, una medida inédita en Europa, después de que la semana pasada se registraran choques cerca de una sinagoga al terminar otra manifestación.

No obstante, otras movilizaciones organizadas en diversas ciudades francesas y que no fueron prohibidas se desarrollaron pacíficamente.

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La ofensiva israelí contra el enclave palestino de Gaza, que continúa desde el 8 de julio, tiene un eco particular en el país galo porque el país cuenta las comunidades judía (500.000 personas) y musulmana (entre 3,5 y 5 millones) más importantes de Europa. Pero no sólo por eso.

Francia cuenta con las comunidades judía y musulmana más importantes de Europa

Además, la comunidad musulmana, mayoritariamente de origen magrebí, es más sensible a la causa palestina que la de otros países de Europa, en los que los musulmanes proceden de países no árabes, como en Gran Bretaña, donde son, en su mayor parte, originarios de Asia, señala Marc Hecker, del Instituto francés de Relaciones Internacionales (Ifri).

"Francia es el país de Europa en el que los vínculos reales, simbólicos, históricos y también imaginarios son más fuertes con esa parte del mundo", estima el sociólogo Michel Wieviorka, que sostiene que el conflicto israelo-palestino exacerba, sobre todo, los problemas internos del país.

En el plano simbólico, ciertas personas cuyos orígenes tienen un vínculo con la historia colonial y poscolonial francesa "se identifican (con los palestinos) y, aunque esto no corresponda a su propia historia, lo convierten en el símbolo de sus males, sus resentimientos y sus críticas, y proyectan en Francia elementos que sacan de la situación en Oriente Medio", explica el sociólogo.

"Hay también personas que dicen: 'lo mío es el islam, considero que hay un choque de civilizaciones, que Occidente está en guerra contra el Islam y que Israel es la punta de lanza de Occidente en tierra del islam, que los judíos son Occidente' y, en consecuencia, se identifican con lo que pasa" en esa región. "Aquí no estamos ya en el plano social y poscolonial, sino en el religioso e islámico", agrega.

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Europa contra el antisemitismo

Los ministros de asuntos exteriores de Alemania, Francia e Italia han condenado lo que dicen es un aumento del antisemitismo en sus países en medio de las protestas que sucedieron en las ciudades francesas y en Berlín contra el conflicto en el enclave la Franja de Gaza.

En una declaración conjunta, los ministros declararon el martes que "la retórica antisemita, la hostilidad contra los judíos y los ataques a las personas de fe judía y sus sinagogas no tienen cabida en nuestras sociedades".

Al tiempo que los ministros aseguran que respetan la libertad de expresión aseguran que van a hacer todo lo posible para luchar contra los "actos y las declaraciones que cruzan la línea hacia el antisemitismo, el racismo y la xenofobia".

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Desde el estallido de la violencia entre Israel y Gaza, los participantes en manifestaciones antiisraelíes en toda Alemania han utilizado con frecuencia consignas antisemitas, pidiendo, además, que se gasee a los judíos.

En Francia, los jóvenes propalestinos se han enfrentado en varias ocasiones con la policía, y el domingo prendieron fuego varios coches, saquearon tiendas y atacaron dos sinagogas en los suburbios de París.

Grupos judíos han expresado su conmoción y disgusto por el creciente antisemitismo en Alemania y otros países europeos con fuertes comunidades musulmanas.

Las autoridades de Berlín prohibieron esta semana llevar un eslogan antisemita a un grupo de manifestantes en favor de Gaza.