162
162

El 7 de julio pasado, la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal sorprendió al conceder en apelación una suspensión de juicio a prueba –probation- para un caso de abuso sexual. El acusado evitará el juicio oral y una posible condena a cuatro años de prisión.

El episodio en cuestión tuvo lugar en abril de 2012, en un consultorio médico ubicado en la calle Piedras al 900, en Capital Federal, donde el imputado "abusó sexualmente" de la víctima.

En agosto de 2013, hubo una audiencia en la cual el acusado pidió la suspensión del juicio a prueba y ofreció reparación. Esto fue aceptado por la víctima y por el fiscal, Javier De Luca.

La probation había sido rechazada por el Tribunal Oral en lo Criminal nº2 de la Capital Federal pero la defensa apeló y el recurso llegó a la Sala II de Casación, instancia en la cual fue otorgado el beneficio con el voto a favor de los jueces Angela Ledesma y Alejandro Slokar, y la disidencia de su tercera integrante, Liliana Catucci. (El fallo completo, adjunto a esta nota).

En la apelación, el abogado del acusado argumentó que "el fallo (de primera instancia) desoyó la voluntad de la víctima –que prestó su conformidad para que se suspenda el juicio a prueba, aceptando la reparación ofrecida (...)-, y la intención del Fiscal [Javier De Luca] de suspender la acción penal".

Otro argumento de la defensa fue que "el rechazo de la probation atenta contra la naturaleza del instituto que pretende evitar la estigmatización de quien tiene su primer contacto con el sistema penal e incluir a la víctima en la resolución del conflicto que protagonizó".

Nótese que el abogado usa la palabra "conflicto" para referirse a lo que en realidad es un delito. Algo muy a tono con el ultragarantismo en boga en muchos de nuestros tribunales. Que la defensa apele a un eufemismo puede tener cierta lógica, pero como veremos también lo hacen los jueces.

El abogado destacó la "conformidad" del Fiscal con la suspensión del juicio. Y, abriendo el paraguas, dijo que la diferencia con el caso Góngora –que sienta jurisprudencia de la Corte en la materia en sentido contrario a este fallo- era el consentimiento de la víctima a la probation.

La opinión mayoritaria de la Sala II del Tribunal de Casación fue que la conformidad del fiscal con la probation –basada a su vez en la de la víctima- impedía a los jueces seguir adelante con la acusación, por no estar dadas las garantías de imparcialidad.

Dice Ángela Ledesma: "... no puedo dejar de señalar que en el presente caso, la víctima (...) no sólo expresó su aceptación respecto de la reparación ofrecida, sino también manifestó conformidad por definir el conflicto [sic] a través del instituto de la suspensión del juicio a prueba".

"En consecuencia –escribe la jueza-, considero que frente al expreso deseo de la damnificada de no someter el caso a juicio oral, los magistrados deben priorizar la utilización de institutos alternativos que favorezcan la solución del conflicto en tutela de su interés. (...) Todo ello en atención a la función pacificadora de los tribunales y los principios de ultima ratio y mínima intervención".

Propone entonces hacer lugar a la apelación, apartar a los jueces intervinientes y sortear un nuevo tribunal que dicte sentencia de acuerdo con los criterios por ella defendidos.

La opinión de Ledesma fue respaldada por su colega Alejandro Slokar. En cambio, la doctora Liliana E. Catucci votó en disidencia, por considerar que la conformidad dada por el fiscal no era vinculante en el caso, en especial por su "falta de fundamentación".

Catucci recordó que "el suceso imputado implica una violencia, especialmente dirigida contra la mujer y esta circunstancia" impide la aplicación de la probation. En respaldo a su posición citó el fallo Góngora.

Qué es la probation

Cabe recordar aquí que la probation fue una de las reformas introducidas a nuestro Código Penal en los últimos años. Una reforma que, contra lo que argumentan los ultragarantistas, no está inspirada en la mano dura sino todo lo contrario. La idea es evitar los juicios en casos que pueden ser resueltos mediante una "reparación" por parte del ofensor o criminal. La ley establece que puede pedir la probation el acusado de "un delito de acción pública reprimido con pena de reclusión o prisión cuyo máximo no exceda de tres años".

Esta figura evita la prisión y en la mayoría de los casos también el juicio. Ahora bien, existen excepciones previstas por la ley. Por ejemplo, los funcionarios públicos no pueden beneficiarse de esta figura. Y, en el caso del abuso sexual, la Corte Suprema se pronunció en contrario.

Así lo explicó Mabel Bianco, dirigente radical porteña y titular de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM): "De acuerdo a doctrina de la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación, según sentencia del 23 de abril de 2013, en el caso Góngora, la probation no puede ser aceptada para casos de violencia de género debido al cumplimiento de compromisos asumidos por el país al firmar la Convención de Belem do Para, que es un modelo de cómo se debe actuar frente a la violencia contra mujeres y niñas".

"Por eso es totalmente inaceptable la reciente decisión de la Sala II de la Cámara de Casación Penal de aplicar la probation en un caso que es de alto riesgo", agregó.

Bianco considera "inadmisible" que el fallo se base en el consentimiento de la víctima porque "se sabe de las dificultades de las víctimas para proseguir actuaciones dolorosas", en las que pueden ser "revictimizadas" por tener que "revivir varias veces la situación del abuso".

"Por esto es muy clara la Corte –agregó- al señalar que los jueces no pueden aceptar esto ya que las víctimas no eligen libremente esa opción sino bajo coerción". "Cabe entonces preguntarse cómo es que esta Cámara de Casación no tuvo en consideración el fallo de la Corte Suprema, que es categórico", una actitud que calificó de "desobediencia".

En el mismo sentido se pronunció el fiscal Walter Guzmán (Río Cuarto, Córdoba), en declaraciones al diario Puntal. La Argentina, explicó el magistrado, firmó el tratado internacional de Belem do Pará, por el cual se compromete a investigar, juzgar y erradicar todo tipo de violencia contra la mujer, lo que incluye el delito de abuso sexual. "En base a esto, el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba no ha hecho lugar a los planteos de suspensión de juicio a prueba en casos en los que hubo violencia contra la mujer", dijo el fiscal.

Guzmán también recordó que, en el caso de las violaciones, existía la figura legal del avenimiento: "Se llegaba a un acuerdo entre el autor y la víctima [del delito sexual], ante un tribunal. Esto implicaba, expresado en términos comunes y corrientes, que la víctima perdonaba al autor del delito".

"Pero –recordó- hubo un caso muy llamativo en el sur, donde la víctima perdonó a su violador, y cuando éste salió de prisión la mató. Después de esto, se derogó la ley que contemplaba la figura del advenimiento".

Vale la pena recordar las circunstancias del caso al que aludió Guzmán.

Carla Figueroa había conocido a Marcelo Tomaselli cuando tenía 15 años y él 19. Tuvieron un hijo pero luego de un par de años se distanciaron.

Un día él la citó, la llevó a un descampado y la violó amenazándola con un cuchillo. Ella lo denunció y él pasó 8 meses en la cárcel. Carla empezó a visitarlo y decidió perdonarlo. A través de un abogado, ambos pidieron el avenimiento y planearon casarse cuando él fuese liberado, lo que finalmente ocurrió, el 2 de diciembre de 2011. Se casaron. Ocho días después, él la asesinó a puñaladas, delante de su pequeño hijo de 3 años.

No fue una tragedia inevitable. En una primera instancia, la justicia pampeana había negado el recurso de avenimiento por considerar que la muchacha no se encontraba en condiciones de dar un consentimiento libre y pleno, debido al trauma vivido poco antes. Un informe que los jueces tuvieron en cuenta señalaba que la violación le había causado un "colapso psicológico" y secuelas que "perduran en el tiempo". Pero Carla y su abusador apelaron...

Este caso determinó la derogación de la figura del avenimiento que hoy algunos magistrados parecen querer restaurar con sus fallos.