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Este martes 15 de julio los presidentes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (miembros del BRICS) firmarán la constitución de un Banco de Desarrollo que aspira a rivalizar con el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El aporte inicial será de 50 mil millones de dólares (36 mil millones de euros) al capital del banco, mientras que en concepto de capacidad de préstamo destinarán 100 mil millones, la misma cantidad que se depositará como fondo de reserva en caso de que alguno de los países miembros sufran una crisis de liquidez.

"Las instituciones financieras creadas funcionarán de forma similar al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional", señaló ante la prensa el diplomático brasileño José Alfredo Graça Lima, quien a su vez subrayó que "la conclusión de estas dos iniciativas propiciará un fuerte mensaje sobre la voluntad de los BRICS de profundizar y reforzar su asociación económica y financiera".

La creación de este nuevo Banco de Desarrollo presenta ciertos interrogantes en torno a los alcances y la efectividad que pueda presentar la coordinación de los países. La conformación del organismo comenzó con disputas entre los gobiernos miembros, principalmente por cuestiones del capital. China en un principio intentó ser el socio mayoritario, y establecer la sede de la entidad en Shanghai. Finalmente, la participación en el capital será en partes iguales.

"La verdadera cuestión es para qué quieren realmente estos países ese nuevo banco y qué quieren apoyar con él. No se sabe si es un mecanismo para explorar cómo asumir una mayor responsabilidad global, algo más fácil que lograr más representación en el FMI o el BM, o si quieren financiar conjuntamente proyectos de infraestructuras en los países del grupo", manifestó Jim O´Neill, inventor del término BRICS.

"Funcionarán de forma similar al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional"

No obstante, el investigador en el think tank Bruegel, consideró importante para la identidad del bloque conformar este banco. "Es importante que las mayores economías emergentes hayan sido capaces de poner en marcha un proyecto así, de lo contrario su credibilidad como grupo se habría visto cuestionada. Es un primer paso evidente, pero ahora necesitan pasar a la acción", analizó.

Si bien el bloque ha recibido algunas críticas desde su creación por falta de coordinación, este proyecto se presenta como una ambiciosa apuesta a nivel global.

"La intención es que el banco de los BRICS se convierta, con el tiempo, en una alternativa al BM y al FMI y que sea un nuevo actor entre las instituciones financieras globales. Es un objetivo ambicioso que requerirá un grado de coordinación y armonía que no siempre hemos visto en este grupo", explica Vivek Dehejia, profesor de Económicas de la Universidad Carleton, Canadá, según consigna El País.

Por su parte, Nicholas Stern, presidente del Grantham Research Institute en la London School of Economics y de la Academia Británica, remarcó en diversos artículos la necesidad de un nuevo banco de desarrollo para responder a las necesidades en materia de infraestructura que presentan estos países. Para el especialista el gasto debe aumentar de los 800 mil millones de dólares actuales, a, al menos, dos billones en la próxima década.

"De lo contrario, será imposible lograr una reducción de la pobreza a largo plazo y un crecimiento inclusivo", aseveró.

Y concluyó: "Por ahora, su importancia se debe más a su simbolismo geopolítico, de que los BRICS son algo más que unas siglas. Representa una promesa, pero habrá que esperar y ver cómo se concreta".