Gendarmes custodian la destrucción de un búnker en Rosario 162
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La violencia en la ciudad de Rosario no da tregua a pesar de que el gobierno nacional envió desde abril una gran cantidad de efectivos de Gendarmería para reforzar las tareas de seguridad en los barrios más conflictivos. Lo cierto es que la cifra de asesinatos sigue aumentando y en lo que va del año ya se registraron 146 muertes.


Sólo entre la noche del martes y la del miércoles, hubo cuatro nuevos casos. El que mayor conmoción causó fue el de un joven que se dedicaba a la venta de autos y que acribillaron en un ataque con claro tinte mafioso. Hasta la fecha, hubo 21 homicidios más que en el mismo período de 2013.


En las últimas horas, además, se denunciaron dos crímenes por venganzas y un cuarto caso ocurrido tras una disputa de tránsito que derivó en la muerte de un joven, golpeado por otro automovilista. Marcada por una guerra entre bandas narco, la ciudad, en abril, fue el lugar de un impresionante megaoperativo dispuesto por el Ministerio de Seguridad de la Nación, en el que se destruyeron una gran cantidad de lugares de venta de drogas.


Pero a pesar de la esperanza que generó la presencia en Rosario de más 2.000 gendarmes y prefectos, quienes se sumaron a los 5.300 agentes de la Policía provincial, la estadística de homicidios no se modificó. Desde que llegaron las fuerzas federales, ya 58 personas murieron. En el mismo período del año pasado –desde el 9 de abril al 9 de julio– se cometieron dos asesinatos menos.


En los meses de junio y julio la violencia se recrudeció. Si bien en muchos casos los crímenes se cometen por disputas interpersonales –una temática de difícil intervención–, un relevamiento elaborado en mayo por la Unidad Especial de Homicidios indica que uno de cada cuatro de los que se cometen en el Gran Rosario está vinculado a disputas narco, una de las problemáticas centrales sobre las que trabajan gendarmes y prefectos, publicó el diario Clarín.


La semana pasada, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, afirmó al recorrer barrios de Rosario que advertía que los vecinos estaban "tranquilos y felices" con los operativos. "Monitoreamos permanentemente la situación y no hablamos de una sensación: están disminuyendo los delitos en la ciudad ", afirmó. "Va disminuyendo el delito, pero no ha desaparecido y sería ilógico pensar que va a desaparecer", dijo en contraposición el ministro de Seguridad de Santa Fe, Raúl Lamberto.