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El mundo cabulero del Mundial es amplio. Los casos que protagonizó Carlos Salvador Bilardo, quien llevó una imagen de la Virgen de Luján bendecida al búnker de Cidade do Galo para acompañar a los jugadores, y reemplazó el número de las habitaciones indeseadas (la 13 pasó a ser la 33 y la 17 la 77) contagió a los propios futbolistas, ya que en el plantel albiceleste Federico Fernández y José Basanta son los encargados inamovibles de la preparación de los mates.

Del mismo, Alejandro Sabella se encarga de mantener la incógnita del once inicial hasta último momento, y los hinchas no son ajenos a sus rituales. Los simpatizantes se suman con camisetas de anteriores campeones, drásticos cambios de hábito, casacas de Messi y todo lo que valga para alentar a Argentina: "Cuando nos están atacando, hago los cuernitos como el Dr. Bilardo", cuenta un fiel discípulo del director de Selecciones Nacionales. Por su parte, el aliento millonario aspira a trasladar las victorias de su equipo a la Selección: "A la cancha voy con el pantalón de River del '96 con el que fuimos campeones de América", asegura un hincha mendocino desde Río.

Los de Independiente, en tanto, también llevan al frente las tradiciones de su equipo: "Con la camiseta del Rojo y al grito de ¡Quiricocho! cuando nos atacan", afirma entre risas un seguidor. En cuanto a las comidas para la previa del partido, los fanáticos se quedan con el asado, el mate y el fernet, aunque hay algunos que dejan hasta sus vicios: "Ni un pucho desde que arrancó el Mundial", declara un argentino mientras espera con ansias el partido ante Bélgica. Y como no podía ser de otra manera, también entran en juego los desafíos a las normas básicas de aseo: "Estoy con el mismo bóxer desde que comenzó el Mundial y no me lo pienso sacar hasta la final", advierte.

Indumentaria, bebidas, celebraciones, cambio de hábitos y hasta la Virgen de Luján, son elementos necesarios para alentar a la Selección en este camino a la Copa del Mundo en Brasil. Desde la realidad cognitiva es evidente que Argentina no consigue sus resultados por los innumerables hábitos de sus hinchas. Sin embargo, si las cábalas sirven para brindar confianza y hacer notar la presencia de la hinchada en territorio brasileño, todo vale. Los "cuernitos" de Ángel Di María en el último tiro libre ante Suiza, son un claro ejemplo de ello.