Desde su llegada a la presidencia de Venezuela allá por el año 1998, el fallecido ex presidente Hugo Chávez montó una extensa plataforma de medios partidarios al gobierno bolivariano. A partir de ahí numerosas denuncias de censura y corrupción se fueron sucediendo con el paso de los años. A esto, en los últimos años se le ha sumado la profunda crisis económica que imposibilitó a varios medios impresos seguir circulando, mientras que otros tantos debieron reducir su tiraje. Ante la compra de televisoras, radios y diarios por parte de capitales chavistas, muchos periodistas optan por recurrir a la apertura de medios digitales para proporcionarle a la gente las noticias que el Ejecutivo no quiere que se publiquen.

"Cada día más venezolanos acuden a las redes y a los portales para buscar la información que no aparece en los medios tradicionales a causa del miedo, de la censura o la autocensura", explica el periodista Nelson Bocaranda a El País.

El periodista venezolano fue uno de los tantos que abrió hace ocho meses su propio portal, llamado Runrun.es, luego de que su programa radial fuese cancelado por el gobierno de Nicolás Maduro. A pesar de su corta existencia, el sitio ha mantenido un crecimiento sostenido del 20% al mes.

"Nosotros estamos montados encima de la información y nos hemos dedicado mucho más a la investigación que otros medios digitales", señala el periodista, quien incorporó a su web a dos de las mejores colegas especializadas en investigación, Tamoa Calzadilla y Lisseth Boon.

Ellas dos formaban parte del cuerpo de trabajo de la unidad de investigación de la Cadena Capriles, grupo editorial al que pertenece el diario Últimas Noticias, el de mayor circulación. No obstante, en mayo de 2013 fue comprado por empresarios anónimos vinculados al chavismo.

"Se escudan en testaferros y ponen los periódicos al servicio del Gobierno"

Como era de esperarse, los reportajes de Calzadilla y Boon rápidamente fueron censuradas por las nuevas autoridades y, por ese motivo, se desvincularon de la cadena.

"El momento crítico para la prensa escrita llegó con la compra de medios por parte de empresas fantasmas o de personas ligadas al chavismo que no dan la cara, sino que se escudan en testaferros y ponen los periódicos al servicio del Gobierno", lanza Calzadilla.

Es que los medios impresos fueron los últimos blancos a los que apuntó el chavismo. Los primeros en sucumbir ante las presiones económicas y políticas habían sido los medios radioeléctricos, con los cierres de Radio Caracas Televisión y otras 34 emisoras radiales entre 2007 y 2009, y la venta del canal de noticias Globovisión. Todos ellos fueron vendidos a empresarios vinculados al gobierno chavista.

El periodista y escritor Juan Carlos Zapata bautizó en 2004 a estos empresarios como "boliburguesía" desde su web económica Descifrado.com. "Ese año comenzaron a aparecer los empresarios ligados al chavismo y los funcionarios que estaban en grandes operaciones, acumulando grandes fortunas, lo que se hizo evidente dos años más tarde, cuando publicamos la primera lista de los boliburgueses", recuerda Zapata.

En esa misma línea, César Batiz, director del portal Poderopedia -encargado de desvelar las relaciones de poder entre personas, empresas y organizaciones-, subraya: "En Venezuela cada día hay un ocultamiento mayor de la información. No tenemos acceso a declaraciones juradas de bienes o de impuestos, que en otros países son públicos. En el Registro Nacional de Contratistas observamos, por ejemplo, que no se reportan todas las obras y contratos públicos obtenidos por las empresas".

"Esta crisis de la industria periodística está generando una búsqueda que aún no sabemos adónde va. Pero todo parece indicar que la respuesta está en los medios digitales, al menos a medio plazo. También está demostrando que la crisis es de los medios, pero no de los periodistas ni del periodismo, que buscan nuevos espacios para llegar a la audiencia, decir verdades y mantener el compromiso de siempre en otras plataformas", concluye Calzadilla.