Una estudiante venezolana detenida pide ayuda a Francisco para que la liberen

Sairam Rivas, de 20 años, lleva 40 días presa en una dependencia del servicio de inteligencia chavista. Fue arrestada en un brutal desalojo de campamentos estudiantiles

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Con un texto redactado desde el edificio del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), donde se encuentra privada de su libertad, la joven de 20 años solicitó al papa Francisco que interceda para que ella y el resto de los dirigentes estudiantiles apresados puedan lograr su "libertad plena".

"Solicitamos que intermedien a nuestro favor ante las instituciones y autoridades del Estado venezolano para conseguir nuestra libertad plena. Queremos una Venezuela y un mundo más humano", pide Rivas en la carta escrita a mano el 3 de junio.

Sairam Rivas permanece detenida allí desde el 8 de mayo pasado, cuando agentes de la Guardia Nacional Bolivariana desalojaron los campamentos estudiantiles armados en Los Palos Grandes y la plaza Alfredo Sadel, de Caracas, para protestar contra el gobierno de Nicolás Maduro.

A Bandera Roja, partido donde milita la joven, también le llego una foto tomada en el Sebin donde se ve a Sairam portando un cartel con el hashtag "#LiberenALosEstudiantes"

Rivas es titular del centro de estudiantes de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela, y está recluida en un cuarto de cuatro metros de largo por cuatro de ancho en el que no ingresa la luz solar, denunció Jesús Hermoso, miembro del Comité Político Nacional de Bandera Roja.

Junto con ella hay otras cuatro estudiantes y otra mujer arrestada por estar vinculada con un presunto plan magnicida. Para dormir cuentan con una litera y una colchoneta de dos centímetros de grueso, por lo que deben acostarse por turnos.

Hermoso informó que la misiva será entregada al nuncio apostólico, Aldo Giordano, para que se la haga llegar al papa Francisco, según publica el periódico El Nacional.


Maltrato físico

Hace 37 días fue la última vez que Rivas pudo ver la luz solar, y sólo tiene acceso a ella cuando va al servicio médico.

Rivas sufre de miopía y perdió sus anteojos cuando desmantelaron su campamento. Además no han dejado que se haga exámenes para adquirir nuevos lentes, lo cual le ha ocasionado migraña.

Pero como si todo esto fuera poco, la dirigente estudiantil sólo puede recibir visitas los miércoles y sábados. Y al principio únicamente permitían la entrada de familiares, que le llevaron algunas cosas para pasar el tiempo, como, por ejemplo, maquillaje.