EFE 163
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Es un reclamo que durante años blandieron ante los gobiernos, una petición que se exacerbó durante la gestión de Sebastián Piñera y que finalmente parecía haber encontrado su oportunidad con la asunción de Michelle Bachelet. Sin embargo, la tan esperada reforma educativa llegó al Congreso sin entusiasmar a los estudiantes chilenos. Incluso, si no se realizan cambios, los alumnos universitarios y secundarios no descartan marchar con la misma intensidad que en 2011, según adelantaron a Infobae.

¿Por qué esta posición ante el primer gobierno que se hace eco de sus demandas? Bachelet había prometido que dentro de los primeros 100 días de su mandato giraría al Legislativo una serie de proyectos para transformar el sistema educativo, marcado por la exclusión. Lo concretó a mediados de mayo cuando presentó las iniciativas para la eliminación del lucro, del copago y de la selección de estudiantes en los establecimientos educativos que reciban aportes del Estado.

Pero estas medidas son "insuficientes" para el movimiento estudiantil, que el martes pasado realizó una masiva manifestación en Santiago con réplicas en otras ciudades del país, como Valparaíso e Iquique. "Hay un problema con el modo en que se han construido estos proyectos, a nuestras espaldas, cuando nos hemos ganado el derecho de poder incidir en esta reforma", aseguró en diálogo con Infobae la presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), Melissa Sepúlveda.

Más allá de las formas en que fueron planteados, el contenido de los proyectos tampoco convence a los estudiantes porque son de un "alcance limitado". "No toca el principal mecanismo de selección, que es el socioeconómico. Solo regula el lucro con los recursos del Estado, cuando se debería prohibir y erradicar el lucro en todos los niveles. Y, por último, acabar con el copago debería ir de la mano con una mejora de la calidad de la educación pública", explicó la dirigente estudiantil.

"La reforma de Bachelet no toca el principal mecanismo de selección, el socioeconómico"

La calidad es, justamente, uno de los pilares que sostuvo Bachelet a lo largo de su campaña. "Llama la atención que no haya partido desde el fortalecimiento de la educación pública. Hay mucha confusión acerca de si cerrarán colegios privados y las familias deberán mandar a sus hijos a escuelas públicas, que están deterioradas", señaló Sepúlveda.

Para el diputado Gabriel Boric, uno de los líderes que encabezó las marchas estudiantiles durante 2011 y 2012 y que llegó al Congreso en abril, el proyecto del Gobierno tiene muchas falencias, aunque considera que "ataca varios aspectos negativos del sistema actual". "Prohíbe el lucro en educación, la selección de estudiantes y el financiamiento compartido entre apoderados y Estado", destacó.

En las críticas, coincidió con la dirigente de la FECh, federación que él también presidió hace dos años. "La reforma fue elaborada sin la participación de la ciudadanía. Nuestra exigencia es que el Gobierno genere instancias de diálogo real y demuestre disposición a llegar a un acuerdo con las organizaciones sociales, como estudiantes, profesores, apoderados y trabajadores. El otro problema es que sólo ataca los excesos del mercado educacional, en lugar de desarmarlo", remarcó Boric, que participó en la marcha de la semana pasada.

 AFP 163
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Un camino seguro en el Congreso

Ante un escenario que se tornó sorpresivamente desfavorable, Bachelet no tardó en decir que incorporaría los reclamos del estudiantado en los próximos proyectos educativos que enviase al Congreso. También deslizó que buscaría la construcción de consensos con todos los sectores sociales involucrados. Desde un punto de vista técnico, el bloque oficialista Nueva Mayoría no requiere de mayores respaldos para lograr que sus iniciativas prosperen, dado que es la principal fuerza en la Cámara de Diputados y el Senado.

Dentro del Congreso, además, los estudiantes están representados. Las elecciones del año pasado, en las que triunfó Bachelet, marcaron el ingreso al Poder Legislativo de tres ex líderes universitarios. Junto con el legislador independiente Gabriel Boric, fueron electos la ex presidente de la FECh, Camila Vallejo, y el ex líder de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile (FEUC), Giorgio Jackson.

Pero, aún así, el gobierno de Bachelet necesita del aval de los movimientos estudiantiles de base para legitimar la reforma educacional ante la ciudadanía. "Espero que se den instancias de debate real y que el Congreso sea capaz de convocar a toda la sociedad civil, escucharla y hacerla partícipe. Es cierto que el Gobierno ya cuenta con los votos, por lo que la oportunidad es aún más valiosa: la presidente puede demostrar su vocación de mayorías", consideró Boric.

"El Gobierno cuenta con los votos, pero tiene la oportunidad de demostrar su vocación de mayorías"

Mientras tanto, los estudiantes prometen que no darán el brazo a torcer. "Nuestra mayor expectativa está en el movimiento social y en lo que podamos hacer desde la presión. Hay un clima de movilización permanente. Podría plantearse un escenario de movilización como en el gobierno de Piñera si no se abre el debate", disparó Sepúlveda. La próxima marcha ya está convocada. Será el 25 de junio y es organizada por los docentes, otra de las puntas con las que deberá negociar Bachelet si quiere ver concretada una de sus más ambiciosas promesas de gobierno.