Reuters 162
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Los incidentes comenzaron las primeras horas de este jueves, cuando la policía dispersó con gases lacrimógenos la primera manifestación contra el Mundial y cerca de 150 hombres de la Tropa de Choque de la Policía Militarizada dispersaron a un grupo de 50 manifestantes que intentaba marchar por la avenida Radial Este, principal vía de acceso al Arena Corinthians, el estadio donde se disputó el partido inaugural del Mundial, a las 17.


La policía detuvo a uno de los manifestantes que intentó frenar la marcha de los policías que, en fila, avanzaban con escudos hacia el local de la protesta. Los manifestantes, convocados en las redes sociales por movimientos que critican los elevados gastos del Gobierno en el Mundial, se concentraron inicialmente frente a la estación Carrao del subte y pretendían marchar por la Radial Este.


Como los participantes en la protesta se negaron a obedecer las instrucciones de la policía para que no intentaran bloquear la vía, el comandante de la Tropa de Choque ordenó que los manifestantes fuesen dispersados tan sólo diez minutos después del inicio de la marcha.


Sin embargo, los gases lacrimógenos y balas de goma también alcanzaron a los periodistas que estaban cubriendo el hecho. Entre ellos, se encontraban el argentino Rodrigo Abd, las periodistas Shasta Darlington y Barbara Arvanitidis, ambas de la CNN, además de un periodista de un canal de televisión de Santos, localidad del interior de San Pablo.


Abd se encontraba en el país cubriendo los incidentes para la agencia de noticias AP, cuando las balas de goma impactaron contra su cuerpo, tal como quedó registrado en las cámaras de otros de los fotoperiodistas que allí estaban.


En diálogo con Infobae tras ganar el pemio Pulitzer, en la categoría Fotografía de Noticias de Última Hora por las instantáneas captadas entre febrero y marzo de 2012, en el norte de Siria, Abd recordó que "hay también momentos caóticos en que las cosas pasan muy rápido y vos estás viendo cómo salvarte de quedar muy desprotegido y ser herido. Ahí hay balas y bombas bastante cerca".


"No dependíamos mucho de nosotros, sino de los colaboradores del Ejército de Liberación Siria. Ellos eran los que nos decían lo que podíamos hacer. Terminás acomodándote a la situación; a veces las cosas se cumplen y hacés lo que estaba pautado, pero generalmente, al menos en mi experiencia, es muy difícil", confesó.