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El candidato que resulte elegido de los cinco que se presentan, entre ellos el actual presidente Juan Manuel Santos y el uribista Óscar Iván Zuluaga, tendrá en el proceso de paz con la guerrilla a la cuestión más sensible para sus cuatro años de gestión.

Pero no será el ítem más importante sólo por la histórica posibilidad de terminar con medio siglo de conflicto armado, sino porque también el "efecto paz" sería determinante en todas las variables políticas, económicas y sociales de la nación a corto, mediano y largo plazo.

Los cinco aspirantes a la Presidencia han dejado claras sus posturas sobre la búsqueda de la paz, y en particular sobre las negociaciones que se llevan a cabo en la capital cubana, donde el gobierno de Santos y las FARC ya lograron consensos en más de la mitad de su agenda.

Con sus respectivas asimetrías, cuatro de los cinco postulantes (Santos, Enrique Peñalosa, Clara López y Marta L. Ramírez) aseguraron que si son elegidos mantendrán el proceso en marcha. Esto a diferencia de Zuluaga, quien es el que siempre mostró mayores reservas sobre los diálogos con el grupo guerrillero.

Zuluaga ya adelantó que si resulta electo congelará de inmediato las conversaciones por un lapso de ocho días, para que en ese tiempo las FARC determinen un cese unilateral del fuego y pongan fin al reclutamiento de menores, entre otras condiciones. Y en caso de no acceder a sus exigencias, daría por terminadas las negociaciones con la agrupación autoproclamada "marxista-leninista".

El delfín del ex mandatario Álvaro Uribe es reconocido por encarnar los pensamientos de su jefe supremo, quien siempre prefirió utilizar a los militares para tratar de solucionar lo que para él es una "amenaza terrorista".

En este sentido, una parte de la polarización del país y de la campaña presidencial es producto de la decisión de Santos de iniciar negociaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y de pasar una ley (la de víctimas) que determinó que lo que hay en Colombia es un "conflicto armado interno" que requiere de una solución política.

El candidato de Alianza Verde, Enrique Peñalosa, quien prometió mantener intacto el proceso con las FARC, cree que las condiciones que busca implementar Zuluaga terminarían por "destruir" los avances logrados en La Habana, según publica el periódico El Tiempo.

Debido a que Santos y Zuluaga tienen las dos principales intenciones de voto, varios analistas consideran a estas elecciones como un auténtico plebiscito sobre las conversaciones de paz con los guerrilleros. Un proceso que ha llegado más lejos que cualquier otro intento en el pasado, ya que de los seis puntos de la agenda pactada, el Estado y las FARC ya alcanzaron un acuerdo en tres de ellos: desarrollo agrario integral, participación política y narcotráfico.

Archivo 163
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Otro aspecto clave

El manejo de las relaciones internacionales que deberá tener el próximo mandatario colombiano será el otro tema trascendental que decidirán los ciudadanos del país cafetero este domingo en las urnas.

La llegada de Santos al poder en 2010 significó una recomposición de las relaciones con sus vecinos, especialmente Venezuela y Ecuador, socios políticos y comerciales de primera línea.

La diplomacia santista también logró insertar a Colombia dentro del contexto latinoamericano, con un tono más cordial, a través de Unasur. Aunque al mismo tiempo esto no le imipidió fortalecer sus vínculos con naciones más defensoras del mercado como los son Chile, Perú, Brasil y México.

Al igual que con el proceso de paz con la guerrilla, en caso de ser elegidos

López y Peñalosa mantendrían

parte de esa línea diplomática de Santos. Mientras que

Zuluaga y Ramírez, más afectos a Uribe, son fuertes críticos

del régimen chavista y su eventual arribo al

podría traer consigo

nuevas tensiones

en las fronteras.