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Francisco junto al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas<br> 162
Francisco junto al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas
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El Papa recorre las calles de Belén<br> AFP 162
El Papa recorre las calles de Belén
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Francisco celebra una misa en el Estadio Internacional de Jordania<br> AFP 162
Francisco celebra una misa en el Estadio Internacional de Jordania
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En medio de un fuerte operativo de seguridad, Francisco recorrió los territorios palestinos y celebró una misa en Belén frente a la Basílica de la Natividad, lugar donde, según la tradición, María dio luz a Jesús. Allí, el Papa convocó a las autoridades israelíes y palestinas a un encuentro por la paz a realizarse en el Vaticano. "Construir la paz es difícil, pero vivir sin paz es un tormento", advirtió.

"Dirijo una invitación a usted, Mahmoud Abbas, y a Shimon Peres (presidente de Israel), para elevar junto a mí una inmensa plegaria implorándole a dios por la paz. Ofrezco mi casa en el Vaticano para que se realice este encuentro de oración", dijo el papa Francisco desde el escenario montado en la plaza Manger, frente a la Basílica de la Natividad, una vez que concluyó la misa.

Luego, el vocero del Vaticano, el padre Federico Lombardi, confirmó que ya se cursaron las invitaciones formales a ambos gobernantes, aunque evitó informar una fecha para el posible encuentro.

Más temprano, el Sumo Pontífice se reunió con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y, a la salida del encuentro, advirtió que "ya es hora de poner fin a esta situación que se hace cada vez más inaceptable". "Que se redoblen los esfuerzos y las iniciativas para crear las condiciones de una paz estable, basada en la justicia, en el reconocimiento de los derechos de cada uno y en la recíproca seguridad", reclamó.

"Ánimo a los pueblos palestino e israelí, así como a sus respectivas autoridades, a emprender este feliz éxodo hacia la paz con la valentía y la firmeza necesaria para todo éxodo", alentó.

Tras el encuentro, Francisco recorrió la ciudad en un auto descapotable, saludó a la multitud y se dirigió hacia la plaza Manger. En el camino, sorprendió a todos cuando se detuvo para rezar ante el muro que separa a Cisjordania de Israel. El Papa bajó de su coche y se detuvo unos minutos frente al alto muro de hormigón, en un punto donde se halla una torre de vigilancia.

La construcción del muro, que Israel reivindica como medida para frenar los atentados en su territorio, comenzó en 2002 y deberá alcanzar a su término unos 712 kilómetros. La Corte Internacional de Justicia exigió en julio de 2004 su desmantelamientos por considerar "ilegal" su construcción.

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Después del mediodía, Francisco almorzará con familias palestinas en el convento franciscano de Belén, y luego visitará la Gruta de la Natividad y el Campo de Dheisheh (un suburbio donde viven cerca de 15.000 palestinos, el campamento más poblado de los 19 de Cisjordania).

Más tarde, el arzobispo de Roma viajará a Tel Aviv, Israel. Allí será recibido por las autoridades y dará un discurso. Por la noche, un helicóptero lo llevará hasta Jerusalén, donde tiene planificado reunirse con el Patriarca de Constantinopla, con quien firmará una declaración conjunta.

Ese es el objetivo primordial de la gira del Sumo Pontífice: reanudar el diálogo con los católicos ortodoxos a 50 años del encuentro entre Paulo VI y el Patriarca de Constantinopla Atenágoras, momento que significó la reconciliación entre las dos ramas de la fe cristiana.

En Jerusalén lo esperan con un importante operativo de seguridad al que denominaron "Carpa Blanca". Participarán miles de agentes de seguridad de Israel y cientos de cámaras vigilarán los movimientos de Francisco.

La última de las actividades pautadas para este domingo es una oración ecuménica con los líderes de las otras iglesias cristianas en la Basílica del Santo Sepulcro, el principal santuario de la cristiandad, construida donde fue crucificado Jesús.

Francisco junto al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas<br> 162
Francisco junto al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas
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Este sábado, el papa Francisco llegó a Jordania en lo que fue el comienzo de su corta pero significativa visita a Tierra Santa. En primer lugar, se reunió con el Rey Abdalá II, de quien aseguró que "es conocido como un hombre y artífice de la paz".

"Este país acoge generosamente a una gran cantidad de refugiados palestinos, iraquíes y de otras zonas en crisis, en especial de la vecina Siria, destruida por un conflicto que está durando demasiado tiempo. Esta acogida merece reconocimiento y la ayuda de la comunidad internacional", subrayó el Sumo Pontífice.

Más tarde, ante más de 50 mil personas, Francisco celebró una misa pública en el Estadio Internacional de Jordania. "Aquí nos encontramos no muy lejos del lugar en el que el Espíritu Santo descendió sobre Jesús, después del bautismo de Juan en el Jordán", dijo al comienzo de su homilía.

Para terminar, el Sumo Pontífice saludó a los millones de refugiados de Medio Oriente. "Mi corazón se dirige a los refugiados cristianos. Todos nosotros, con nuestro corazón, dirijámonos a todos ellos, a los provenientes de Palestina, Siria e Irak".