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Poroshenko habría obtenido un 55,9 por ciento de los votos, mientras su gran rival, la ex primera ministra Yulia Timoshenko, tendría un 12,9 por ciento, por lo que no sería necesario disputar una segunda vuelta.


Ucrania votó para elegir a un nuevo presidente que tendrá la dura tarea de poner fin a la insurrección separatista prorrusa en el este del país, además de normalizar las relaciones con Moscú actualmente enfrentada a los occidentales.


Kiev ha desplegado 55.000 policías y 20.000 voluntarios para garantizar la seguridad del escrutinio. Los locales de votación fueron habilitados desde las 8:00 hora local (5:00 GMT) y cerraron a las 20:00 (17:00 GMT).


Los primeros resultados oficiales son esperados a partir de las 21:00 hora local (18:00 GMT). La tendencia en la votación será brindada tras los sondeos a boca de urna, una vez cerrados los circuitos electorales.


Más de 36 millones de electores estaban convocados a las urnas en la nacionalista Lviv en el Oeste, en la ex capital Jarkiv, en Odesa, la perla del Mar Negro, y por supuesto en Kiev.


No obstante, el Este industrial y rusoparlante, concretamente las regiones de Donetsk y Lugansk, concentra los temores puesto que los separatistas prorrusos advirtieron que harán todo lo posible para impedir el desarrollo de la consulta. Millones de ucranianos podrían quedarse sin votar.


De hecho, una persona murió y otra resultó herida en un tiroteo que se produjo en un colegio electoral de la localidad de Novoaydar, en la rebelde región de Lugansk, donde los prorrusos boicotearon las elecciones presidenciales que se celebran en Ucrania.


"Hubo un tiroteo, se ha detenido a los así llamados terroristas. Una persona murió y otra resultó herida", confirmó a los periodistas el viceministro de Interior de Ucrania, Serguei Yarovoi.


Los candidatos

El multimillonario pro occidental Petro Porochenko, quien se comprometió a gestionar a Ucrania como lo hace con su próspera empresa de fabricación de chocolates Roshen, es el gran favorito en estas elecciones con el 44% de la intención de voto, tras una campaña sin destellos en la que aseguró lo mínimo necesario.


Sus principales adversarios, Yulia Timochenko, la 'musa' de la revolución pro occidental en 2004, que brega por la adhesión del país a la OTAN, y el prorruso Serguei Tiguipko, que promete una normalización de las relaciones económicas con Moscú, sueñan con la segunda vuelta en la que las cartas estarían 'a priori' vistas.


Hasta la víspera del escrutinio, el gobierno interino nacido en las barricadas del Maidán, el gran escenario del movimiento contestatario que echó del poder al presidente prorruso Viktor Yanukovich a fines de febrero, se movilizaba para intentar convencer a los ucranianos de la importancia de contar con un presidente "legítimo" en el país.


El primer ministro, Arseni Yatseniuk, llamó a los electores a dirigirse masivamente a las urnas para "defender a Ucrania (...) Ésta será la voluntad de los ucranianos del Oeste, del Este, del Norte y del Sur", subrayó.


El viernes, el presidente ruso Vladimir Putin, cuya gestión de la crisis con Ucrania, así como su participación en los concerniente a Siria, hizo regresar a Rusia al primer plano de la escena internacional, esbozó un gesto de apaciguamiento al anunciar que respetará "la voluntad del pueblo ucraniano" y trabajará junto al jefe de Estado elegido.


Rusia también anunció el inicio de la retirada de sus 40.000 soldados desplegados desde marzo a lo largo de la frontera entre sus países.


El final de la campaña ha estado marcado por el recrudecimiento de los combates en el "frente del este", en la región de Donetsk, en particular, donde 26 personas en su mayoría soldados ucranianos, murieron en enfrentamientos entre separatistas y las fuerzas leales a Kiev.


En las regiones de Donetsk y Lugansk, que proclamaron su soberanía tras referendos de independencia, las elecciones presidenciales serán muy complicadas puesto que al temor de los electores de acercarse a las urnas se añade que las comisiones electorales locales están bajo control de los separatistas, o simplemente porque las listas de votación no han podido llegar a todos los locales de votación.