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Standard & Poor's elevó, el jueves, la calificación crediticia soberana de largo plazo en moneda local y extranjera de Bolivia en un escalón, de BB- a BB, y confirmó la de corto plazo en B, citando una mayor resistencia económica ante impactos negativos gracias a un persistente crecimiento del Producto Interno Bruto, de la cuenta corriente y del superávit fiscal.

S&P asignó un panorama estable a la nota de Bolivia, ya que espera una continuidad en las políticas económicas del país tras las elecciones que se realizaran más adelante en el año, según informó este jueves la agencia.

"Varios años de buen crecimiento económico y de superávits fiscales y en la cuenta corriente han reducido la carga de la deuda de Bolivia, fortalecido su liquidez externa e incrementado su resistencia económica frente a shocks negativos", explica S&P en un comunicado.

"La creciente estabilidad económica, así como las medidas regulatorias y los mayores requerimientos de reservas, han contribuido a un descenso de la dolarización en el sistema financiero", añade.

S&P destacó que Bolivia ha presentado superávits en la cuenta corriente desde 2003 y superávits fiscales desde 2006. "Este sólido desempeño económico sostenido ha contribuido a un descenso en el nivel de la deuda neta del gobierno general, que proyectamos caerá a 12% del PBI en 2014 desde 31% en 2007", indica el documento.

"Nuestras calificaciones de Bolivia reflejan su sólido balance fiscal y externo, su amplia liquidez externa y sus perspectivas de crecimiento favorables. Reflejan, además, el escenario político fragmentado del país, así como su dependencia fiscal y de las exportaciones de materias primas, las cuales pueden estar sujetas a volatilidad en sus precios. Los sectores de hidrocarburos (principalmente gas natural) y minerales representaron más de 80% de las exportaciones totales en 2013", concluye el comunicado.

De acuerdo con el sitio de Standard & Poor's, una obligación calificada con BB es menos vulnerable a incumplimiento que otras emisiones especulativas. Sin embargo, enfrenta constante incertidumbre y exposición ante situaciones adversas financieras, económicas o del negocio, lo que puede llevar a que el emisor tenga una capacidad inadecuada para cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación.

De hecho, en el informe S&P aclara que un incremento potencial en la incertidumbre en torno a las políticas económicas podría dañar la inversión privada. "Ello, aunado a una inversión baja o ineficaz del sector público que no logre fortalecer la capacidad productiva del país, podría reducir el crecimiento del PIB. Una caída inesperada, considerable y de largo plazo en los precios de los commodities también podría reducir el crecimiento económico. Tal escenario podría dar por resultado crecientes déficits fiscales y en la cuenta corriente, revirtiendo los avances macroeconómicos de los últimos años. Esto podría llevarnos a bajar las calificaciones", advierte.