El déficit en la balanza comercial cubana aumentó en un 15% durante el pasado año, convirtiéndose en el segundo mayor en el país en cinco décadas, revelaron cifras oficiales.

El reporte anual sobre los indicadores del comercio exterior de la isla muestra un decrecimiento del valor total de las exportaciones de $5.899,5 millones en 2012 a $5.587,7 millones el pasado año, lo que marca una caída del 5,3%.

Mientras, las importaciones subieron de $13.868,8 millones a $14.778 millones, un alza del 6,6 por ciento.

Los datos fueron publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) y recogen sólo el comercio internacional de bienes, que incluyen mercancías, donativos y aprovisionamiento de naves y aeronaves.

De acuerdo con el informe, y según reseña Diario de las Américas, el agravamiento de la balanza comercial escaló de $7.967 a $9.190 millones, el más abultado desde 2008, que marcó un déficit comercial histórico de $10.500 millones.

El panorama de la economía cubana que se desprende de estas estadísticas confirma la realidad de un país dependiente de las importaciones, con escaso crecimiento de las exportaciones de bienes, y una apuesta fundamental por los ingresos a partir de los servicios profesionales en el exterior, mayormente en el sector médico.

"Es un claro indicador de que Cuba produce cada vez menos y sigue siendo una economía altamente dependiente del dinero que llega del exterior", opinó Emilio Morales, presidente del grupo de análisis The Havana Consulting Group, con sede en Miami.

El Gobierno cubano aspira que la nueva Ley de la Inversión Extranjera, que entrará en vigor el próximo junio, aporte entre $2.000 y $2.500 millones anuales a la maltrecha economía nacional.

Pero Morales considera que son cálculos demasiado optimistas, a pesar de las altas exenciones impositivas que ofrece a los inversionistas.

"La cantera de oportunidades que abre esta ley es a partir de las necesidades del Gobierno, no de las necesidades del mercado interno", explicó Morales. "Si aspira realmente a un salto económico, Cuba necesita liberar al máximo sus fuerzas productivas, que son el eslabón perdido de las reformas de Raúl Castro".