La gran "Cenicienta" de Alemania 1974, y quizá de la historia de las Copas del Mundo, fue Zaire. Este elenco africano llegó a una cita máxima por primera vez y estuvo lejos de mostrarse a la altura de las circunstancias. Un plantel casi amateur, con jugadores que fumaban en el banco, brujos para traerles 'suerte' y una extraña acción en un tiro libre que aún se recuerda.

El fútbol en el continente "negro" comenzaba a emerger y uno de los elencos que más insinuaba era Zaire. Tras quedarse con las Copas Africanas de Naciones de 1968 y 1974 y caer en semifinales en 1972, su presencia en un Mundial llegó por decantación.

En las fases mano a mano eliminó Togo, Camerún (fue a desempate) y Ghana, mientras que la última etapa se impuso en el grupo que compartía con Zambia y Marruecos. De este modo, los "Leopardos" (así se hacían llamar), sellaron su pasaje a Alemania.

El destino quiso que su bolilla caera en el Grupo B junto a Brasil, Yugoslavia y Escocia. Pese a llegar con la chapa de campeones africanos, los dirigidos por el yugoslavo Blagoje Vidinic terminaron cayendo por 2 a 0 con los británicos –el segundo gol tuvo gran complicidad de arquero Muamba Kazidi-. Los integrantes del elenco del Reino Unido tenían tanta confianza de poder vulnerar a su rival que en la previa el DT Willie Ormond sostuvo que si no ganaban tenían que "empacar e irse a casa".

En la antesala al choque con Yugoslavia, los problemas internos comenzaron a salir a la luz. Los asesores del Gobierno le comunicaron al plantel que finalmente no se les iba a abonar el dinero adeudado por participar. Tras amagar con no presentarse, salieron al campo de juego, pero sufrieron una verdadera paliza. Otro dato que quizá también ayudo a generar la goleada fue que el DT decidió expulsar de la concentración a un grupo de brujos, quienes lo acusaban de querer 'ir para atrás' por tener que enfrentar a su patria.

El resultado final fue un abultado 9 a 0. Una de las polémicas del duelo se originó por la decisión del entrenador de sacar al portero titular cuando su equipo ya caía por tres a cero. Además, como si fuese poco, N'Daye se fue expulsado por patear al árbitro durante una protesta.

Igualmente, este jugador no fue el que agredió al juez. El verdadero responsable fue Ilunga Mwepu, quien le aseguró al colegiado que él merecía la roja, pero éste no le hizo caso. "Los árbitros no nos distinguen, ni siquiera lo intentan. Ellos sólo ven nuestro color y piensan que somos todos iguales. Le dije que no fui yo el que lo golpeó. Mi compañero le dijo que había sido él, no quiso escucharnos. Lloré terriblemente tras aquella injusticia", aseguró N'Daye.

Amenaza mediante (Mobutu, el dictador de Zaire, les 'recomendó' no volver al país con una caída mayor a cuatro goles), los futbolistas hicieron caso al 'consejo' que recibieron y lograron perder solamente por 3 a 0 ante Brasil, una potencia mundial.

De este partido aún se recuerda la risueña acción que ocurrió en un tiro libre. El juez dio la orden para que los sudamericanos ejecutaran la falta, pero Mwepu, como un loco desaforado, salió corriendo y terminó despejando el balón antes que algún brasileño lo llegase a toca. Si bien luego le intentaron explicar que debía esperar para tocar la pelota nuevamente, no quedó muy claro si realmente entendió lo que sucedió.

Con tres derrotas en igual cantidad de duelos, 14 goles recibidos y ninguno convertido se marchó Zaire (hoy conocida como República Democrática del Congo) de su primer y única participación mundialista. Más allá de una exótica gira por Argentina en 1987 (le ganó a Argentinos, All Boys y Banfield) y un tercer puesto en la Copa África de 1998, poco más se supo de este país por estos lados del planeta; aunque lo ocurrido en ese tiro libre siempre quedará en la memoria de todos.