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El Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés), en el poder en Sudáfrica, se impuso con el 62,5% de los votos en las elecciones generales, en las que el candidato populista Julius Malema fue la gran sorpresa al recoger más de un millón de votos, según resultados provisionales con el 95% de las mesas escrutadas.

El Congreso Nacional Africano perdió escaños, pero sigue siendo mayoría

La amplia mayoría obtenida por la fuerza del presidente Jacob Zuma retuvo su amplia mayoría, pero menor respecto a las elecciones de 2009, cuando obtuvo el 65,9% de apoyo. Tras el partido gobernante, el principal partido de la oposición, la Alianza Democrática (DA, liberal) contaba con el 22% de los votos escrutados, por encima del 16,7% en 2009.

Estos resultados parciales apuntan a una nueva mayoría absoluta parlamentaria del ANC, que permitiría a Zuma formar gobierno y dirigir el país durante otros cinco años. Sin embargo, perdería cuatro bancas, mientras que la DA pasaría de 22 a 89, un salto enorme.

El partido -que lideró la lucha contra el régimen segregacionista del apartheid y gobierna sin interrupción el país desde su caída- supera con esta victoria aplastante la crisis de popularidad de Zuma, que está implicado en varios escándalos de corrupción en una legislatura marcada por el bajo crecimiento económico y el paro.

Por su parte, el partido radical populista de Julius Malema, los Combatientes por la Libertad Económica, (EFF) superaban con el 6,1% la barrera simbólica del millón de votos. Los sondeos le daban un resultado inferior al 5 por ciento.

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Julius Malema, joven líder de las fuerzas de izquierda en Sudáfrica

A sus 32 años, Malema conseguiría entrar con fuerza en el Parlamento con una agresiva apuesta por la nacionalización de las minas y la redistribución de la tierra. La fuerza se adjudicaría 21 escaños, mientras que los partidos de las minorías zulú y afrikáner, Inkhata y el Partido Nacional de la Libertad, ocuparían nueve y seis asientos, respectivamente.

Malema, que propone nacionalizar las minas, superó el millón de votos

Entre los grandes perdedores de las elecciones se encuentra el COPE, un partido creado de una escisión del ANC, que obtuvo un 0,7% de los sufragios frente al 7,4% en 2009 a causa de sus luchas internas. La intelectual mediática Mamphela Ramphele, que quiso encarnar una alternativa liberal negra al ANC, no llegó al 0,3% de los sufragios.

La tasa de participación se situó en el 73,1%, según un dato provisional de la comisión electoral. Los resultados definitivos se conocerán a lo largo del día.

"Las elecciones generales de 2014 han sido un nuevo hito en la historia democrática de nuestro país. Gracias, Sudáfrica, por mantener nuestra democracia fuerte y vibrante", señaló este viernes la vocera del Gobierno, Phumla Williams, que calificó el proceso electoral de "pacífico y exitoso".

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Zuma superó acusaciones de corrupción y una crisis que había limado su popularidad


Los resultados en las regiones

Además de elegir el Parlamento nacional, los sudafricanos votaron también a los congresos de las nueve provincias en que se divide el país.

La oposición obtuvo más del 60% en Ciudad del Cabo


Según los resultados parciales, la DA volvería a ganar en la provincia del Cabo Occidental (de la que es capital Ciudad del Cabo) con alrededor del 60 por ciento de los votos, lo que llevaría a su líder, Helen Zille, a seguir gobernando la provincia.

Mientras tanto, el resto de regiones continuarán bajo el control del CNA, que mantendría la mayoría absoluta en Gauteng -motor económico del país, y donde se encuentran Johannesburgo y Pretoria- y se acercaría al 80% de los votos en regiones como Mpumalanga, Limpopo o el Cabo Oriental.

Las de ayer fueron las quintas elecciones democráticas y no raciales de la historia del país austral, y las primeras tras la muerte del padre de la democracia sudafricana, el ex presidente Nelson Mandela, el pasado 5 de diciembre.

Sudáfrica celebra este año el vigésimo aniversario del final del régimen racista del apartheid, que durante más de medio siglo privó de derechos políticos a los ciudadanos no blancos del país.