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Como si no fuera poco la crisis en el sector inmobiliario bonaerense, para complicar su situación actual la continuidad de una medida de fuerza de empleados tercerizados en el Registro de la Propiedad Inmueble de la provincia de Buenos Aires ahora lleva más preocupación a los martilleros.

El conflicto que arrancó hace ya más de tres semanas comienza a tomar ahora una mayor dimensión, y varias inmobiliarias advierten sobre una "virtual paralización" de las operaciones de compraventa.

Si bien el registro abrió sus puertas, por el momento, y hasta nuevo aviso, continúa suspendido el servicio de trámites "en mano y urgente", los cuales se expiden en 96 horas. Y en mesa de entradas solo están recibiendo los pedidos de certificados simples.

Según pudo corroborar Infobae con una inmobiliaria de zona norte, tiene pendiente de salir certificados simples ingresados a fines de febrero en adelante. Calculan que tienen pendientes de despacho más de 1.500 certificados, "y estamos hablando de una sola gestoría de la provincia".

"En este momento nadie se puede mudar, escriturar una casa o pagar un inmueble porque los certificados no son expedidos", explicó el dueño de una inmobiliaria de Olivos.

Además, por la huelga no ingresan a las arcas del Estado provincial los impuestos por las operaciones de compraventa y tanto las escribanías como las inmobiliarias están sufriendo dicho perjuicio económico ya que casi un mes que están paradas la operaciones.

"Tanto los escribanos como los inmobiliarios tratamos de contener a la gente que no tiene mucha información, pero a esta altura de los acontecimientos se nos hace difícil", añadieron las fuentes consultadas.

Desde el sector también se quejaron por la falta de un sistema informático que permita contar con información online y la ausencia de agencias en los municipios del interior, lo que obliga a realizar el trámite únicamente en la ciudad de La Plata.

El mercado inmobiliario en Buenos Aires atraviesa un momento crítico, que comenzó a fines de 2011 y que hasta la fecha provocó la reducción de la cantidad de ventas de propiedades en casi un 50 por ciento.

El escenario también es complejo y perjudica a los beneficiarios del plan Procrear, que están viendo el atraso en las escrituras de los terrenos, el otorgamiento de préstamos del Banco Hipotecario y la compra de los materiales necesarios para construir las viviendas.