AFP 163
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Mientras el gobierno de los Estados Unidos sigue adelante con sus consejos de revisión para acelerar la transferencia de los 76 detenidos que permanecen en la base militar de Guantánamo, un nuevo recluso manifestó su interés de ser trasladado a Uruguay. Se trata de Ghaleb Nassar al Bihani, detenido en 2001, y quien fue considerado por sus captores como "el cocinero" de Al Qaeda.

  

Aunque en la actualidad se considera que no representa peligro alguno, Al Bihani fue combatiente de la red terrorista con entrenamiento en el uso de varios tipos de armas.

  

De acuerdo con informes elaborados por los Estados Unidos, el recluso de origen yemení fue detenido en Afganistán, un mes después de los atentados del 21 de septiembre de 2001, según consigna El Observador.

  

Además, brindó soporte a los talibanes y a las fuerzas de Al Qaeda,  participó de operaciones militares contra los EEUU y sus socios. También estuvo en la Brigada Árabe 55 y recibió entrenamiento militar en el uso de misiles de tierra aire, armas antitanques y antiaviones, agrega el informe.

  

Según expresó el representante legal de Al Bihani, éste no tiene intención de volver a ser yihadista. Por eso, con el objetivo de "rehabilitarse", el recluso está estudiando español y lee sobre América Latina.

  

A pesar de las palabras del representante legal, funcionarios norteamericanos mantienen su escepticismo sobre el grado de peligro que representará el yemení en un futuro. "No hay certeza de que quiera abandonar el extremismo" o haya dejado de ser una "continua y significativa amenaza para la seguridad de los Estados Unidos", reconocieron.


  

Tras el cuarto Consejo de Revisión Periódica –sistema establecido por el presidente Barack Obama-, el consejero legal militar confió que Al Bihani  "no tiene capacidad, motivo ni oportunidad para atentar contra los Estados Unidos".

  

Ante la prohibición del Congreso norteamericano de permitir el ingreso de esos detenidos a suelo estadounidense, el mandatario se vio obligado a solicitar a otros países que reciban a los reclusos.

  

Uruguay fue uno de los primero países que mostró su disposición. En un principio iban a ser cinco, y luego el número de detenidos para ser trasladados aumentó a seis. En caso de aprobarse el asilo a Al Bahin, ya serían siete los detenidos trasladados.