Télam 162
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El gobierno de Cristina Kirchner enfrenta hoy una segunda huelga general en menos de un año y medio. Desde que rompió su relación en 2012 con el secretario general del gremio de Camioneros y líder de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, la Presidente transitó su segundo mandato enfrentada con algunos gremios que son considerados clave.


Esto derivó en que el 20 de noviembre de 2012, a un año de ser reelecta, se encontrara con su primer paro nacional, convocado en esa oportunidad por la CGT de Moyano y la CTA de Pablo Micheli. Es decir, pasaron 60 meses para que la mandataria afrontara una huelga de trabajadores. Ese día, la medida de fuerza tuvo una gran adhesión de los sectores rurales y se hizo sólo 12 días después del masivo cacerolazo del 8N. Señales, ambas, de que se venían los tiempos más difíciles para el gobierno kirchnerista desde que llegó al poder en 2003. La Presidente calificó como el paro como "un apriete y una amenaza".


La huelga también fue convocada por Moyano y Micheli, aunque esta vez se sumó el líder de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo. Adhirieron gremios ferroviarios y la Unión Tranviarios Automotor (UTA), lo que supone que no habrá servicio de colectivos, trenes y por lo menos, la línea B del Subte.


Reclaman, entre varias cosas, modificar el mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias, que el Gobierno no ponga techo a las paritarias, asignaciones familiares y por la inseguridad. A diferencia de la primera medida, esta se da en un contexto económico aún más adverso, marcado por la devaluación, la inflación y la pérdida del poder adquisitivo, sumado a un descontento social generalizado por al aumento en los índices de inseguridad.


Si bien es el segundo paro nacional en contra del gobierno de Cristina Kirchner, la jefa de Estado ya experimentó una situación de gran conflictividad. En el año 2008, meses después de asumir como Presidente, se enfrentó a un lockout patronal del campo, que significó un quiebre con ese sector y derivó en el final de la relación con su vicepresidente, Julio Cobos, por el voto "no positivo" que el radical emitió en contra del proyecto para aplicar retenciones móviles a las exportaciones de soja y girasoles.


Comparado con otros gobiernos desde 1983, la mandataria fue la que mejor librada salió, ya que atravesó un período completo sin este problema. Lo que llama la atención en este caso, es el contraste entre los dos mandatos, lo que habla de una aprobación general que ha ido en descenso desde 2012.


En sus casi seis años de gestión, Raúl Alfonsín sufrió 13 huelgas. Carlos Menem afrontó ocho paros; Fernando de la Rúa, nueve en dos años y Eduardo Duhalde, tres en su breve paso por la Casa Rosada y en un contexto extremadamente turbulento.


Néstor Kirchner, en tanto, por poco termina su gestión sin registrar huelga alguna. Al final de su presidencia, la muerte del maestro Carlos Fuentealba, el asesinato a manos de la policía neuquina, motivó un paro nacional de los gremios docentes a la que finalmente se sumaron la CGT y la CTA.