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Ricardo Jaime es uno de los kirchneristas con más casos de corrupción abiertos. El año pasado declaró en indagatoria el mismo día por tres expedientes diferentes. Uno por enriquecimiento ilícito. Y en los otros dos casos lo acusaron de algo parecido: utilizar para su beneficio particular dos autos que estaban afectados a una obra pública y al control del cumplimiento del contrato de explotación de una autopista.

Jaime era el secretario de Transporte y se lo conocía como "El señor de los subsidios". Uberti estaba al frente del Órgano de Control de las Concesiones Viales (OCCOVI) y era llamado "El señor de los peajes". Jaime usaba para sus traslados un auto que la empresa Vial 3 le había dado al OCCOVI para el control de la concesión de la autopista que explotaba,  tal como estipulaba el contrato. Como se descubrió (en la investigación por enriquecimiento ilícito) que Jaime usaba ese auto como si fuera propio, se inició una causa judicial. El juez Sebastián Casanello indagó a Jaime y a Uberti. El fiscal del caso, Carlos Rívolo, pidió el procesamiento de ambos.

Uberti buscó la prescripción del caso. Lo hizo ante Casanello quien rechazó esa solicitud y entonces el ex funcionario apeló a la Cámara Federal. La Sala I de la Cámara Federal con la firma de los jueces Eduardo Freiler y Eduardo Farah respaldó lo decidido por Casanello. La Cámara aseguró que el delito no está prescripto y que Uberti debe seguir bajo investigación.

La defensa de Uberti había planteado que se había pasado el tiempo máximo de la pena prevista por el artículo 260 del Código Penal que establece que "Será reprimido con inhabilitación especial de un mes a tres años, el funcionario público que diere a los caudales o efectos que administrare una aplicación diferente de aquella a que estuvieren destinados. Si de ello resultare daño o entorpecimiento del servicio a que estuvieren destinados, se impondrá además al culpable, multa del veinte al cincuenta por ciento de la cantidad distraída."

Pero la Cámara le contestó que Casanello, cuando lo citó a indagatoria, y Rívolo cuando pidió el procesamiento, calificaron el delito según el artículo 261 del Código Penal que señala que "Será reprimido con reclusión o prisión de dos a diez años e inhabilitación absoluta perpetua, el funcionario público que sustrajere caudales o efectos cuya administración, percepción o custodia le haya sido confiada por razón de su cargo. Será reprimido con la misma pena el funcionario que empleare en provecho propio o de un tercero, trabajos o servicios pagados por una administración pública".

Uberti se fue del OCCOVI en medio del escándalo de la valija repleta de dólares que Alejandro Antonini Wilson trajo desde Venezuela en un avión privado. Renunció el 9 de agosto de 2007. Como el llamado a indagatoria se produjo el 12 de noviembre de 2003, no transcurrieron los 10 años que prevé el máximo de la pena para el delito del que se acusa a Uberti y a Jaime. Ambos negaron haber cometido delito. El ex secretario de Transporte usaba un Honda Civic que debía estar en el control de una autopista bajo la órbita de Uberti. En Tribunales se especula con que Casanello procesará a Jaime por enriquecimiento ilícito en breve. Y también lo hará por el uso de dos autos. En un caso junto a Uberti. Y en el otro, en soledad, por haber usado un VW Passat que estaba asignado a una obra pública del área de Transporte.  Tres casos de corrupción.