162
162

El hecho se produjo mientras se decidía si Los Andes podía volver a jugar en el estadio Eduardo Gallardón.

La vivienda de Ferreyra -ubicada sobre la calle Fray Luis Beltrán- fue baleada ayer, por desconocidos que se movilizaban en un Fiat Palio color bordó.

Los seis tiros que partieron del auto impactaron en el portón de la casa del presidente de Los Andes, que se encontraba en el interior junto a sus hijas.

La agresión aparentemente partió de un sector de la barra brava `milrayitas`. "Fuimos contra los barras y nos respondieron de esta manera", reflejó un directivo que prefirió la reserva de su identidad.

El dirigente damnificado expresó en declaraciones televisivas que "esto no tiene explicación. Fueron seis tiros, algunos de grueso calibre que ingresaron en la casa".

Luego señaló que "encontrar a los culpables es como encontrar una aguja en un pajar. Esto es que ellos están libres y nosotros encerrados".

Consultado sobre su futuro en el club a pesar de la renuncia aseguró: "Tengo vergüenza frente a mi familia de haberlos metido en esto que excede el límite de lo pensado".

Además remarcó que "las barras son un flagelo de la sociedad no del fútbol y están en todos lados. Cometimos el error de ir en contra de este flagelo pero esto sigue y nadie lo detiene ni le importa parar con este problema. Acá falta decisión política, hay que preguntarle a los políticos para que se hagan cargo de esta situación lamentable".

Dos horas después del ataque a la casa del presidente Ferreyra, la institución publicó en su página web oficial que la Comisión Directiva "en su totalidad" presentaba la renuncia.

Minutos antes de la salvaje agresión, los dirigentes del club habían logrado el aval de la APreViDe (Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte) a la propuesta de vender solamente 2.500 entradas a socios identificados, con el fin de lograr el levantamiento de la suspensión para jugar como local.

Los esfuerzos de la Comisión Directiva y un grupo de socios en esta línea habían sido avalados en una reunión que por la tarde mantuvo Ferreyra en el despacho del intendente interino de Lomas de Zamora, Santiago Carasatorre.

La tensión entre ambos grupos y la directiva se agravó cuando la Justicia determinó que a seis barras bravas de la entidad se le aplicó "prohibición de concurrencia" no sólo al estadio Gallardón sino a la sede. Todo, a causa de una feroz pelea que se dio en la cancha, sobre la avenida Santa Fe, dos semanas atrás.

Una asamblea de representantes, con más de 250 socios, decidió el sábado pasado continuar con las gestiones para que el equipo volviese a ser local en el Gallardón.