EFE 163
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El presidente de Petróleos de Venezuela, Rafael Ramírez, hizo un llamado de alerta debido a que "se tiene información de que las bandas fascistas pretenden atacar estaciones de servicio y el transporte de combustible".

En uno de sus tuits, el ministro escribió: "Toda PDVSA alerta ante los planes del fascismo de atacar estaciones y transporte de gasolina. Los trabajadores y la GNB en guardia". El jueves pasado, Ramírez ya había informado que PDVSA se encontraba en un estado de contingencia para evitar que los transportes de combustibles se desplazaran por zonas con manifestaciones.

     
     

     

Las tensiones entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición son cada vez mayores, la sociedad civil no deja la calle en protesta contra la gestión chavista. Además de Caracas, el estado de Táchira es uno de los más comprometidos, en especial San Cristobal. Sin decirlo, Ramírez apuntó contra esta zona.

Maduro tiene la zona en la mira y ya ordenó su militarización: San Cristóbal está bajo la custodia de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Su alcalde, Daniel Ceballos, es acusado de promover las movilizaciones opositoras y de preparar un plan para desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro. Entonces, el ministro de Interior, Miguel Rodríguez Torres, anunció el envío de paracaidistas a la ciudad, una unidad de élite a la que perteneció Hugo Chávez.

Hay numerosas calles cortadas, los comercios están cerrados y no hay luz ni internet

Hay numerosas calles cortadas, los comercios están cerrados y no hay luz ni internet en la ciudad que es fronteriza con Colombia y fue cuna de las protestas estudiantiles contra la inseguridad el 4 de febrero, que aún se mantienen en todo el país. Es más, habitantes del lugar denunciaron que el jueves aviones de guerra sobrevolaron las manifestaciones.

Es más, según pudo confirmar Infobae, el Gobierno de Nicolás Maduro anunciará que a cualquier manifestante detenido se le retirará el pasaporte por los próximos 5 años.


 @ADemocratica 163
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La gasolina, clave en Venezuela

En medio de una economía inmersa en un fuerte proceso inflacionario, el precio de la gasolina se mantiene congelado desde hace años, en un país que aún tiene fresco el recuerdo del llamado "Caracazo", en el que en 1989 una medida para subir el combustible encendió la mecha de un estallido social que causó un número aún indeterminado de muertos.

La subvención a la gasolina en Venezuela ya es insostenible para un país en grave crisis económica. De hecho, representa para el Estado una carga de tres mil millones de dólares al año, si se considera netamente su costo de producción. Un litro de gasolina se vende en un centavo de dólar, si se toma como referencia la tasa oficial de 6,30; mientras que en el mercado internacional se expende por 83 centavos.

En los últimos meses, desde el Gobierno admitieron que evalúan aumentar el combustible.