AFP 162
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En un mensaje centrado en el llamado "Sermón de la Montaña", la primera gran predicación de Jesús, el Papa recordó que Éste no le daba "importancia sólo a la observancia disciplinar y a la conducta externa".

"Él va a la raíz de la Ley, centrándose especialmente en la intención y por tanto en el corazón humano, donde se originan nuestras acciones buenas o malas. Para obtener un comportamiento bueno y honesto no son suficientes las normas jurídicas, sino que son necesarias motivaciones profundas, expresión de una sabiduría oculta, la Sabiduría de Dios, que se pueden recibir gracias al Espíritu Santo", dijo Francisco.

Y subrayó que para Jesús todos los mandamientos podían resumirse o reunirse en un solo gran mandamiento: "Amar a Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo".

En aquella ocasión, dijo Francisco, Jesús estaba comentando la Ley judía, no para "anular los mandamientos de Moisés", sino "para llevarlos a su plenitud, a su cumplimiento, a su perfección: a una justicia superior, a una observancia más auténtica". Comentando el quinto mandamiento, advirtió Jesús: "Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: 'No matarás'; pero yo les digo que todo aquel que se enoja contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal".

"Con esto, explicó Francisco, Jesús nos recuerda que ¡también las palabras pueden matar! Por lo tanto, no sólo no se debe atentar contra la vida de los demás, sino tampoco derramar sobre él el veneno de la ira y golpearlo con la calumnia".

"El amor al prójimo es una actitud tan fundamental que Jesús llega a afirmar que nuestra relación con Dios no puede ser sincera si no queremos hacer la paz con el prójimo", dijo Francisco y, destacando que "Jesús era práctico", recordó el ejemplo que dio: "Si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, y ve antes a reconciliarte con tu hermano".

Esta no es la primera vez que el Papa se refiere al pecado de la calumnia, de la que él mismo fue víctima en la Argentina; en mayo de 2013, dedicó toda una homilía en Santa Marta al tema.

"La charlatanería es hacerse daño unos a otros. Como si quisiera disminuir al otro, ¿no? En cambio de crecer yo, hago que el otro descienda y me siento grande", había dicho Francisco, que también atribuyó esa actitud a "lo que quiere el diablo".

"Es un poco el espíritu de Caín: matar al hermano con la lengua, ¡matar al hermano! (...) Desinformación, difamación y calumnia, ¡son pecados! ¡Es dar una cachetada a Jesús en la persona de sus hermanos!", había exclamado.

De ahí su constante tu exhortación a los fieles a no ser chismosos. Recientemente, incluso, pidió que no se dedicaran a criticar a los demás a la salida de la misa.

Este mediodía, en el Ángelus, hizo repetir dos veces a coro al público "Non chiacherare, non chiacherare" (no chismear).