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Los ataques de bandas armadas a estudiantes que se manifiestan en contra del oficialismo no son algo nuevo en Venezuela. Se remontan, por lo menos, siete años atrás.

En noviembre de 2007, el presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Víctor Márquez, denunció ante los medios que el Gobierno estaba permitiendo que los miembros de tres milicias chavistas, el colectivo Alexis Vive, Los Carapaicas y Los Tupamaros, atacaran a los estudiantes que se oponían a la reforma constitucional impulsada entonces por Hugo Chávez.

Precisamente los Tupamaros, oficialmente Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), fueron registrados por las cámaras disparando a los estudiantes que se movilizaban contra el gobierno de Nicolás Maduro el pasado jueves 13. El saldo de su intervención fue de dos estudiantes muertos y decenas de heridos.

El asesinato de Bassil da Costa, perpetrado por bandas de motociclistas armados

Durante los sucesos mencionados por Márquez en 2007, los testigos describieron un accionar calcado al que se vio en estos días. "Fueron pistoleros enmascarados los que dispararon contra los estudiantes que estaban realizando una protesta pacífica", contó en esos días el vocero del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack.

"Hay que acelerar las milicias, el pueblo con las armas en la mano" Hugo Chávez

Pero para hallar el origen de este fenómeno hay que ir aún más atrás, hasta mayo de 2004, cuando Chávez anunciaba la creación milicias populares, compuestas por civiles, pero bajo el mando de las Fuerzas Armadas. El objetivo declarado era apoyar al ejército en casos de amenazas externas, pero desde entonces los opositores denunciaban que la intención real era otra.

La Coordinadora Democrática aseguró tras conocer la noticia que el objetivo era armar a los seguidores del chavismo para perseguir a los adversarios del gobierno.

Finalmente, un decreto presidencial creó en 2005 a las Milicias Bolivarianas. Fueron integradas por militantes del gobernante PSUV y personas desempleadas a las que se les daba un entrenamiento militar durante los fines de semana. En esos ejercicios, los voluntarios aprendían a usar cañones, ametralladoras y morteros. Cinco años después, ya contaban con 120 mil combatientes.

En 2010 Chávez se propuso darles aún más impulso del que tenían. "La milicia es una unidad permanente sobre el territorio y debe estar armada, equipada y adiestrada. Tiene que tener armas, ¿quién ha visto una milicia sin armas? Hay que acelerar el tema de las milicias. Es el pueblo con las armas en la mano", dijo un fin de semana de octubre, en su programa Aló Presidente.

A partir de una enmienda a la ley de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) les dio rango militar a las militas, como quinto componente de las FANB.

"No pueden seguir aprobando recursos para comprar de manera desenfrenada juguetes militares, mientras las calles del país se tiñen con la sangre de los venezolanos", dijo en ese momento el diputado opositor Julio Borges.

Con la muerte de Chávez el 5 de marzo de 2013, su sucesor, Nicolás Maduro, continuó con su legado. Cuando aún no se cumplía una semana del deceso, el actual presidente desafiaba: "Si es necesario vamos a empuñar las armas para defender la revolución del comandante Chávez".

Para llevar a los hechos su amenaza, dos meses más tarde anunció la creación de grupos de "millones de obreras y obreros armados", cuya misión sería "defender la Revolución Bolivariana".

"Es clave que la clase obrera del país esté entrenada para defender la patria con su disciplina, con su armamento, con su uniforme. Aún seremos más respetados si las milicias obreras tienen 300 mil, 500 mil, un millón, dos millones de obreros y obreras uniformados, armados, preparados para la defensa de la soberanía, de la patria, de la estabilidad de la Revolución Bolivariana", declaró en un acto transmitido por cadena nacional.

Sin embargo, luego de que fueran civiles armados los causantes de los desmanes y los asesinatos de estudiantes que participaban de una marcha contra su gobierno, Maduro salió a promover un Plan de Pacificación, que supone el desarme de la población.

Lo paradójico es que fue anunciado como si su gobierno no hubiera tenido nada que ver con que los civiles tomen las armas. E incluso, como si nunca hubiera promovido el accionar de bandas como los Tupamaros.

"La segunda línea (del plan) es continuar en lo inmediato con el despliegue de un plan de desarme y desmovilización de las bandas violentas y criminales. Tenemos un grupo ya identificado de 600 bandas y con la ley en la mano se puede desmovilizar a todos. Y que usted en vez de un revolver tenga un violín o una raqueta", dijo el pasado viernes durante un acto oficial.

Durante el mismo evento, Maduro llamó también a combatir la inseguridad, cuya causa sería, desde su punto de vista, los "antivalores", y "el culto a las armas, a la violencia".

¿Quiénes más que Chávez y Maduro promovieron esos dos cultos armando a la población civil?