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El balance de víctimas de la guerra civil en Siria se disparó en los últimos días, según los datos de una ONG, en momentos en que las negociaciones en Ginebra entre el régimen de Bashar Al Assad y los rebeldes parecen estar en punto muerto.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó este jueves que al menos 51 personas murieron en Alepo, víctimas de bombardeos aéreos del régimen, y que decenas más también fallecieron por enfrentamientos o bombardeos en el resto del país.

Entretanto, en la devastada y asediada ciudad de Homs, cuyo casco viejo está en manos de los rebeldes, las operaciones de evacuación de civiles y de suministro de ayuda humanitaria se reanudarán el viernes tras haber sido suspendidas un día, según consignó a la AFP el gobernador Talal Barazi.

El funcionario agregó que los jóvenes detenidos en los últimos días por las autoridades sirias tras ser evacuados de los barrios asediados serán puestos en libertad.

"Los hombres de entre 16 y 54 años serán puestos en libertad hoy" jueves, indicó Barazi. Y añadió que 390 jóvenes en edad de portar armas fueron detenidos para ser interrogados al salir de los barrios de Homs. De ellos, 111 ya fueron liberados.

Desde el viernes pasado, 1.417 personas han sido evacuadas del casco viejo de Homs, en virtud de un acuerdo entre el régimen sirio y los rebeldes, negociado por la ONU.

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Estas operaciones humanitarias fueron posibles gracias a un alto al fuego que entró en vigor el viernes, y que fue ampliado hasta el miércoles.

Según el OSDH, unas 5.000 personas han muerto en Siria -un promedio de 236 personas por día- desde que empezaron las negociaciones en Ginebra el pasado 22 de enero. Esas negociaciones no han dado hasta ahora ningún resultado concreto.

El miércoles, la oposición siria presentó en Ginebra un documento sobre la transición política, pero la delegación del gobierno sirio rehusó debatirlo y reiteró que el tema esencial es la lucha contra los "terroristas", como llama a los rebeldes.

El mediador de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Lakhdar Brahimi, prevé reunirse este jueves con el viceministro ruso de Exteriores, Gennady Gatilov, y la subsecretaria de Estado norteamericana Wendy Sherman, para intentar desbloquear las negociaciones.

Estados Unidos y Rusia copatrocinan las conversaciones de Ginebra entre el régimen y los rebeldes sirios.

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Divergencias en Naciones Unidas

En el frente diplomático persisten profundas divisiones. Rusia presentó el miércoles a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una contrapropuesta de resolución sobre la situación humanitaria en Siria, tras calificar de "inaceptable" un anterior proyecto occidental y árabe.

El proyecto ruso no prevé amenazas de sanciones contra el régimen de Al Assad, explicó este jueves el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov.

El proyecto occidental y árabe, rechazado por Moscú, "tiene la forma de un ultimátum, hay amenazas de sanciones" contra Damasco, se quejó Lavrov. "No podemos aceptarlo", afirmó.

Los occidentales han intentado convencer en los últimos días a Rusia para que apoye su proyecto de resolución, que reclama un mejor acceso humanitario y "el levantamiento inmediato el asedio" en varias ciudades sirias, incluida Homs.

También critican los bombardeos aéreos del ejército sirio contra civiles, con misiles Scud o con "barriles de explosivos", aunque para convencer a los rusos también condenan "los crecientes atentados terroristas" en Siria.

"La diferencia entre la resolución que intentan adoptar y nuestra visión de la situación [...] es que hacen recaer toda la responsabilidad en el régimen sirio, y no prestan suficiente atención a los problemas humanitarios creados por acciones de los rebeldes", sostuvo Lavrov.

Rusia ya bloqueó en tres ocasiones, desde que empezó el conflicto sirio en marzo de 2011, resoluciones que tenían como objetivo hacer presión sobre el régimen de Damasco. Desde entonces, la guerra en Siria ha causado 136.000 muertos, según el OSDH.