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El Hospital Provincial Centenario de Rosario se convirtió en escenario de un episodio que causó preocupación: cayeron sangre y orina desde el techo de dos habitaciones de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI).

El Sindicato de Médicos de la República Argentina (AMRA) seccional Santa Fe notificó al Ministerio de Salud, a la Dirección del nosocomio y a la Universidad Nacional de Rosario (UNR) de la grave situación que atraviesa ese sector del hospital, en el que no se cumplen las normas de bioseguridad.

El gremio señaló que lo que sucedió tiene relación con los "serios inconvenientes edilicios" que afectan a ese sector del Hospital Provincial, más específicamente en las camas 6 y 7, donde las autoridades constataron la presencia de orina (confirmada en pruebas de laboratorio) y sangre que provenían de los quirófanos que se encuentran arriba de la zona de terapia.

La secretaria gremial de AMRA, Sandra Maiorana, consideró que el hecho fue "terrible desde el punto de vista de la bioseguridad", porque la caída de los fluidos "los expone a las infecciones que uno se imagine". "Les estaba cayendo en la cabeza algo que ni sabían qué era... ¿Qué habría pasado si la sangre hubiera estado infectada por HIV?", se preguntó, según declaraciones que reproduce La Capital.

La directora del hospital, Isabella Ceola, manifestó que fue "un hecho inesperado que no debía pasar" y explicó que todo ocurrió por una "obstrucción de desagües"; de todos modos, aseguró que ya hay obras en marcha que darán una solución definitiva y, mientras tanto, ofreció llevar a cabo un reacomodamiento del sector para evitar que el problema se repita.

Las camas del sector donde se derramaron los fluidos pasarían a otra zona de las cuatro que hay en Terapia. "Este mes haremos un diagnóstico más profundo de lo que ocurre con las filtraciones", prometió Ceola.

La respuesta de Maiorana fue contundente: "No podemos correr riesgos. Si no se garantizan las normas de bioseguridad, tendrán que cerrar el servicio".