La Cámara de los Comunes británica aprobó ayer a la noche por 376 votos a favor y 107 en contra el proyecto que prohíbe fumar en los vehículos que transporten a menores de 18 años en Inglaterra, iniciativa que contaba con el apoyo de la opinión pública y hasta del primer ministro, pese a ser una iniciativa de la oposición.

El proyecto, que ya había pasado con éxito por la Cámara de los Lores en enero, otorga al Ministerio de Salud los poderes necesarios para que pueda aprobar regulaciones que conviertan en delito que el conductor de un coche no impida fumar dentro de su vehículo cuando está presente un niño.

Se trata de una enmienda a la Ley de Niños y Familias que sólo afectará a Inglaterra, puesto que las otras regiones británicas tienen autonomía para tomar sus decisiones en esta materia, si bien los gobiernos autónomos de Gales, Escocia e Irlanda del Norte están considerando tomar medidas similares.

"Aunque el primer ministro entiende las reservas expresadas por algunos ante la prohibición de fumar en los coches, su punto de vista es que ha llegado el momento de dar ese paso adelante", comunicó un portavoz de Downing Street.

La votación fue precedida por un encendido debate en Inglaterra entre quienes defendían su necesidad, por el daño que supone el tabaco a los pulmones de los niños, y quienes opinan que se trata de una intromisión inaceptable en la vida privada.

Durante un acalorado debate parlamentario, la secretaria de Estado de Salud, Jane Ellison, dijo que "en el caso de que vaya a haber legislación para evitar que se fume en coches con niños, no se debería medir su éxito por las veces que se aplique sino por la reducción en la exposición a los fumadores pasivos".

Por su parte, la laborista Luciana Berger indicó que "los niños generalmente no pueden elegir cómo viajan" y consideró "necesario" un "enfoque exhaustivo" del problema.

Entre las voces contrarias, el diputado tory Philip Davies tildó la medida de "inaplicable": "Si queremos alentar un sistema donde los padres sean responsables de sus hijos, tenemos que darles la responsabilidad sobre sus hijos".

Hace dos años, la Asociación Médica Británica (BMA, según sus siglas en inglés) había recomendado que se prohibiera en el Reino Unido fumar en los automóviles tras unas investigaciones que alertaban sobre el peligro que ello supone para la salud.

La BMA pedía que se que se extienda también a los vehículos la prohibición de consumir tabaco en los lugares públicos porque la concentración de niveles de toxinas en los vehículos es 23 veces más alta que las halladas en un bar donde se fuma mucho.

Según la asociación médica, el llamado fumador pasivo que viaja en un automóvil puede tener problemas en los pulmones, mientras que los niños son particularmente vulnerables porque sus sistemas inmunológicos están menos desarrollados.