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Tras la caída del 8,2% que sufrieron las reservas del Banco Central en el primer mes de este año, el gobierno nacional salió a denunciar que existe un "ataque sistemático de los medios concentrados (que) busca afectar los parámetros de credibilidad y confianza". "Por eso se producen los golpes de mercado, los ataques especulativos, con el objeto de establecer procesos de depreciación de activos financieros y reales. Eso les permite adquirir esos bienes a un precio determinado, promoviendo una mayor concentración, y así tener una mayor sofisticación en los mecanismos de influencia. El resultado del proceso es que los gobiernos se convierten en empleados de los grupos económicos", apuntó Jorge Capitanich.

De todas formas, el jefe de Gabinete señaló que "el nivel de reservas en la Argentina hoy es más que suficiente" para hacer frente a la situación y recordó: "El promedio de la década fue de u$s36 mil millones, durante la Convertibilidad fue de u$s22 mil millones. Tenemos la memoria impregnada, desde la convertibilidad monetaria, para establecer una relación teórica entre reservas y base monetaria. Argentina tiene 6,6% de desempleo, 6 millones de nuevos puestos de trabajo. En definitiva, el crecimiento del PBI, de la producción, del empleo, es lo que efectivamente hay que sostener a través del tiempo".

Capitanich consideró además que el gobierno nacional no tiene "una oposición de carácter política" debido a que "no tiene sustentabilidad desde el punto de vista de la construcción de alternancia". "El arco opositor en la Argentina está integrado por grupos mediáticos concentrados y económicos", evaluó, en la entrevista que concedió al diario Tiempo Argentino.

     Capitanich: "El Gobierno está solo en esta pelea"

"¿Qué veo en el mientras tanto? Primero: el Gobierno está solo en esta pelea. No observo ningún actor político de la oposición que defienda nuestra posición con respecto al cuidado del bolsillo de los consumidores y de los trabajadores. Segundo: no percibo de parte de los trabajadores organizados apoyo hacia el Gobierno para cuidar los precios y evitar el pass-through (NdR: término utilizado en economía para referirse al efecto que una devaluación tiene sobre los precios que llegan al consumidor) que pretenden, unilateralmente, instrumentar los empresarios con los precios. No observo que los empresarios nacionales, que han acumulado riqueza en los últimos años, y los mismos trabajadores, que han sido beneficiados sustancialmente por este modelo, defiendan como deben ciertas medidas", lamentó.

Al ser consultado acerca de los motivos de la posición de esos dirigentes, Capitanich señaló que se debe "a un problema básico de conciencia y del rol de cada uno de los actores". "No puede ocurrir que un dirigente agropecuario diga que si vende hoy un producto a $ 2.700 y antes lo hacía a $1.800 está peor. Se sabe que miente cuando dice eso. Alguien del sector agropecuario tampoco puede decir que con el actual tipo de cambio no logró mayor competitividad y apertura de nuevos mercados. Lo mismo en la industria automotriz. O de los bienes transables y exportables. Lo que estamos viendo es que aquellos que pueden beneficiarse por las políticas económicas de estímulo a las exportaciones, la producción y el empleo no tienen la fortaleza –ya no la valentía– de defender el interés propio. Ni siquiera ellos. En este contexto, los únicos que defendemos a los consumidores y a los trabajadores somos nosotros".

En otro tramo del reportaje, el jefe de Gabinete respondió a las críticas de quienes acusan a la presidente Cristina Kirchner de haber devaluado el peso tras haber asegurado que no habría de hacerlo: "En un sistema internacional no se puede mantener una actitud rígida. La India devaluó el 35 por ciento. Frente a esta complejidad es necesario mantener los instrumentos adecuados para resolver problemas dinámicos. Lo importante es no modificar el pilar de la política económica, que es preservar el empleo. Los instrumentos varían de acuerdo con las necesidades".

Por último, Capitanich anticipó que harán "el máximo esfuerzo" para evitar que la variación del tipo de cambio se convierta en un aumento de precios para los consumidores. "No necesariamente tiene que impactar en el salario, en tanto y en cuanto están las paritarias. Y, además, la estrategia del acuerdo y monitoreo de precios por parte del Estado tiene que dar sus frutos", consideró.