Adrián Escandar 162
Adrián Escandar 162

Un miércoles negro en materia económica vivió ayer el gobierno nacional, luego de que las reservas del Banco Central perforaran por primera vez en casi ocho años el piso de los u$s30.000 y el dólar libre alcanzara un nuevo récord, al cotizarse a $11,25 para la venta.

Sin embargo, fue el propio Jorge Capitanich quien salió a aclarar que la caída en el nivel de reservas de la entidad financiera no significa un motivo de preocupación para la administración de Cristina Kirchner, debido a que responde a cuestiones "estacionales" y al reciente pago de deuda que se realizó en diciembre.

"El Gobierno lo que ha hecho es utilizar estas reservas en materia de desendeudamiento para afrontar los pagos de vencimiento de deuda pública", recordó el jefe de Gabinete de la Nación en la conferencia de prensa que, como cada mañana, dio este jueves en Casa de Gobierno. "No necesariamente tiene que haber asociación entre volumen de reservas y base monetaria", consideró.

En ese sentido, el chaqueño señaló que el descenso responde también a "parámetros de estacionalidad" como la liquidación de divisas que aún deben realizar quienes exportaron su cosecha así como aquellas empresas que venden al exterior manufacturas agropecuarias e industriales. Por ese motivo, Capitanich remarcó que, con una meta de exportación de 94 mil millones de dólares, no hay por el momento inquietud por el nivel de reservas.

El Jefe de gabinete justificó la baja de reservas por dos factores el pago de deuda y la estacionalidad. Pero desde que asumió la jefatura ingresaron al Banco Central más de u$s5.000 millones y la pérdida de reservas neta fue de u$s2.300 millones, es decir en términos bruto se derrumbaron en 7.300 millones, y sólo 635 millones se explican por el pago de vencimientos de deudas. Mientras que respecto de la baja estacional, las estadísticas del banco Central reflejan con claridad que la disminución registrada en la primera quincena de enero supera en 160% a la disminución de similar período del año anterior. Esto excedió largamente el supuesto efecto estacional.

Un miércoles negro

El anuncio se produce un día después de que el dólar libre volviera a superar los once pesos en el mercado paralelo y las reservas del Banco Central superaran por primera vez en mucho tiempo el piso de los treinta mil millones de dólares.

En la jornada de ayer, el dólar libre tocó un nuevo récord, ya que al cierre de la jornada terminó vendiéndose en la City a $11,25. En tanto, el dólar oficial subió cuatro centavos y medio a $6,765 en casas de cambio y bancos del microcentro. Con estos valores, la brecha cambiaria entre ambas cotizaciones se amplíó al 66,3 por ciento.


La divisa se había mantenido sin cambios en las tres jornadas de cotización anteriores al martes, pero volvió al camino alcista. El avance de ayer fue de 15 centavos o un 1,34 por ciento. Como un refugio ante la devaluación del peso y la inflación, así como por la compra de la divisa por los viajes al exterior, el dólar libre es un precio de referencia de la economía a pesar del pequeño tamaño del mercado.


En tanto, las reservas del Banco Central cayeron a 29.858 millones de dólares, perforando el piso de u$s30.000 millones y alcanzando así su peor nivel desde fines de 2006. El resultado se produjo luego de que la entidad monetaria perdiera u$s161 millones entre las operaciones de venta a importadores y compras a exportadores y pagos a organismos internacionales