Télam 162
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 Adrián Escandar 162
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No existe industria más dinámica que la tecnológica, con avances salidos a veces de películas de ciencia ficción. Ese dinamismo también se observa en la Argentina, donde las ventas de software superaron en 2013 los u$s3.700 millones, con exportaciones por u$s900 millones, según cifras del Ministerio de Industria.

De acuerdo con datos oficiales, entre 2003 y 2012 las ventas se incrementaron 313%, las exportaciones 414% y el empleo 266 por ciento.

Ese porcentaje se traduce en más de 70.000 empleados, distribuidos en unas 4.000 empresas que en un 98% son de capitales nacionales.

Más de la mitad de esas firmas son microempresas, que se desenvuelven en un mercado donde trabajan multinacionales como IBM, SAP y la argentina Globant.

Pero la crisis mundial, combinada con el encarecimiento de costos y otros factores, genera un cambio cada vez más notorio en el sector.

Mientras muchas grandes firmas realizan despidos y congelamientos de salarios por reestructuraciones, en la Argentina crecen sin pausa empresas de menor tamaño, favorecidas sobre todo por la Ley de Software.

El caso IBM

Desde Unión Informática (UI), sindicato en proceso de obtener su personería, denuncian que el gigante azul tenía en 2009 diez mil empleados en la Argentina y que en la actualidad no superan los 4.800.

En 2010, la presidente Cristina Kirchner inauguró el edificio Olivos III, con 14.300 metros cuadrados de oficinas ubicadas al lado de Olivos I y II, todas pertenecientes a IBM.

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El "Centro de Exportación de Servicios Olivos III", tal cual su nombre, brinda junto a sus colindantes servicios de administración y soporte de sistemas, desarrollo de software y procesos de negocios a más de 20 países.

Olivos III tiene capacidad para 2.000 personas y demandó una inversión de u$s81,6 millones.

"Hace 100 años la Argentina era agroexportadora" y "hoy estamos inaugurando, a los 200 años de la Argentina, un centro de exportación del más alto valor agregado que uno pueda imaginar, basado en el conocimiento y el profesionalismo de quienes se desempeñan en esta tarea".

Así definió la Presidente el suceso, sin saber que apenas unos años después el complejo de IBM en la calle Nicolás Repetto, casi Panamericana, se reduciría a solo el que ella inaugurara.

"Las oficinas de Olivos I y II están en alquiler. La mayoría de los trabajadores fueron reacomodados en Olivos III y otros en el edificio de Martínez. Ya son varios los lugares que cierran: Uzal, Huergo y ahora Olivos", disparó Juan Pablo Minetti, uno de los delegados de los empleados de IBM, que finalizaron 2013 con una huelga.

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Ante la consulta de Infobae, desde IBM prefirieron guardar silencio.

La empresa, al igual que HP, Microsoft, Intel y Google, entre otras, encararon tiempo atrás una fuerte reestructuración a causa de la crisis económica mundial. La decisión tiene raíz además en el dinamismo de la propia industria, que suele reacomodar recursos de manera constante e incluso reenfocar su negocio en otras áreas.

HP encabezó en 2012 un triste ranking: la empresa con más despidos. Sumarán 29.000 hasta este año y afectarán a todas las filiales.

"No nos aumentan el salario y con la inflación los empleados se terminan yendo a donde les paguen más. Es algo habitual en toda la industria", remarcó Minetti, quien califica esa práctica como un "despido indirecto". De ahí, agrega, que haya surgido UI como una manera de canalizar las demandas por una vía legal y unificada.

En 2010, cuando comenzaba el auge de aplicaciones y juegos para celulares, Gameloft, una de las empresas con más fuerza en ese rubro, anunció el cierre de su oficina en Córdoba, lo cual implicó 100 despidos.

Durante 2012 fue el turno de Symantec, que cerró su área de soporte empresarial en la Argentina, donde se desempeñaban 145 empleados.

En esos dos últimos casos se trató de una reestructuración global.

Si bien en escala menor a la de IBM, Globant, firma argentina que mostró un crecimiento explosivo en la última década, es otro caso paradójico en el mercado local.

La firma, que cuenta con un pelotero en uno de sus edificios y fue llamada la "Google de Argentina" por las comodidades de sus oficinas, optó por retiros voluntarios ante la pérdida de diversos contratos con empresas del exterior.

De acuerdo con UI, los problemas surgieron luego de una protesta de empleados en medio de un proyecto con la firma EA para su juego FIFA. Incluso, llegó a abandonar uno de los edificios que poseía en La Plata para ese proyecto.

La consecuencia: asignar más tareas a los empleados, obligándolos, según UI, a una "renuncia forzada".

En enero de 2013, el gigante WPP, que agrupa empresas como Burson-Marsteller, JWT, Ogilvy y Young & Rubicam, desembolsó u$s70 millones para quedarse con el 20% de Globant y así potenciar su capacidad digital en los EEUU, Reino Unido y América Latina.

Costos, créditos y opciones

El achicamiento de las multinacionales a causa de la crisis y la derivación de tareas a otros mercados más económicos pueden explicar los despidos en algunas de las grandes empresas de software instaladas en la Argentina.

Pero las proyecciones del Gobierno apuntan a que el sector continuará en expansión, favorecido sobre todo por la instalación y fortalecimiento de empresas más pequeñas.

De acuerdo con el Ministerio de Industria, el sector colocará productos hacia 2020 por unos u$s7.330 millones, logrará exportaciones por u$s2.960 millones y generará más de 134.000 empleos. Es decir, lograría tener en ese año cerca de un 50% más de trabajadores que en la actualidad.

Las aspiraciones del Gobierno se basan sobre todo en la Ley del Software, la 25.922, que en los últimos años entregó más de $630 millones a diversos proyectos para impulsar la incorporación del software en la industria y al mismo tiempo generar exportaciones.

La norma permite bajar el Impuesto a las Ganancias en 60% y al mismo tiempo crea un bono de crédito fiscal para IVA que surge de las contribuciones patronales pagadas.

Asimismo, extendió el Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software (Fonsoft), orientado a entregar becas y subsidios a pequeños y medianos emprendedores informáticos.

Todo parece indicar que es ese segmento el que deberá crear la mayoría de los 70.000 puestos de trabajo hasta 2020, proceso en el cual la industria deberá seguir lidiando con reestructuraciones.

La industria del software es dinámica pero no uniforme. En algunos casos las casas matrices son las que dictan el camino y en otros son el aumento de los costos y las demandas. La única certeza en el sector es que se trata de una profesión sin límites; de un servicio que puede ser ofrecido por empresas de distinto tamaño, nacidas incluso después de una reestructuración.