Reuters 163
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La divulgación de un video en el que se muestra cómo un grupo de presos decapita a otros pertenecientes a una banda rival ocasionó una fuerte repercusión en la opinión pública, el Gobierno y la oposición de Brasil. A esto se suman 60 asesinatos intramuros registrados en 2013, mientras que el año 2014 ya comenzó con dos nuevos motines en el estado de Maranhao.

En consecuencia, la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, decidió convocar a su gabinete a una reunión de urgencia para analizar la crisis carcelaria en ese estado en particular y en el país en general. Rousseff, que este miércoles trabajó en el Palacio del Planalto tras el fin de sus vacaciones veraniegas, observa con preocupación la evolución de los hechos en el estado de Maranhao y sus asesores la mantienen informada permanentemente, según reportó el diario Valor.

La ministra de Derechos Humanos, Maria do Rosário Nunes, suspendió sus días de veraneo para convocar, para el jueves, la reunión de emergencia del Consejo de Defensa de los Derechos de la Persona Humana, en la que participarán el Ministerio Público Federal, representantes del Congreso y de la Orden de Abogados de Brasil.

La funcionaria reconoció que la situación carcelaria es gravísima, al tiempo que repudió con vehemencia la barbarie y la banalización de la vida, que son "una afronta a las garantías establecidas por el Estado Democrático de Derecho", de acuerdo con la agencia de noticias ANSA.

"La situación carcelaria en Brasil es gravísima"

El Ministerio de Justicia acordó con la gobernadora de Maranhao, Roseana Sarney, que los cabecillas de la banda que controla la cárcel de Pedrinhas, donde tuvieron lugar las decapitaciones, sean trasladados a presidios de máxima seguridad y no se descarta la intervención federal del sistema penitenciario de esa provincia nordestina.

"Es una barbarie que yo nunca había visto, es necesario que el gobierno retome el control del presidio para garantizar el estado de Derecho y la seguridad de los detenidos", declaró Laura Canineu, directora de Humans Right Watch en Brasil.

El diario Folha de Sao Paulo divulgó este martes un video de una violencia explícita que muestra los cuerpos decapitados y apilados de un grupo de presidiarios. El registro fue realizado por los propios presos y obtenido por miembros del servicio penitenciario.

El video revela que la situación es "es un barril de pólvora, el que manda en las cárceles es el preso, el Estado perdió todo control de la situación", según declaró este miércoles Cezar Castro Lopez, vicepresidente del Sindicato de los Trabajadores del Sistema Penitenciario.

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Un informe del Consejo Nacional de Justicia reportó que además de las decapitaciones, la mafia que dirige las cárceles ordenó la violación de las mujeres de detenidos que pertenecen a otras facciones, así como acciones de terrorismo urbano en San Luis, la capital del estado.

Por otra parte, la ONU pidió que se realice una "investigación inmediata, imparcial y efectiva" con relación a los casos de violencia y de decapitación registrados en el presidiario de Pedrinhas, en Maranhao, de acuerdo con el periódico Folha.