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La escalada de Al Qaeda sigue en aumento tras el ingreso del grupo terrorista en la ciudad de Fallujah, en Irak, el pasado fin de semana. Esto no sólo representa un debilitamiento del gobierno iraquí en su lucha contra los grupos extremistas, ya que esa ciudad resulta un importante enclave estratégico, sino que además esta ofensiva encendió una alarma mundial por la intensificación de las operaciones de la organización terrorista.

Esto ocurre dos años después de la retirada de las tropas norteamericanas del suelo iraquí, uno de los dos países donde los Estados Unidos intervinieron tras el atentado a las Torres Gemelas en 2001.

La Casa Blanca se expresó al respecto; más específicamente, su secretario de Estado, John Kerry, quien precisamente se encuentra en Medio Oriente en una misión para acercar las partes entre Israel y Palestina. Este domingo, el funcionario norteamericano expresó el apoyo de su país al gobierno iraquí en su lucha contra Al Qaeda, pero aclaró que ese respaldo no se dará con la intervención de tropas militares.

"Vamos a ayudarlos en su lucha, pero es una lucha que al final van a tener que ganar ellos, y estoy seguro de que pueden", declaró Kerry durante su estadía en Jordania. Y agregó: "Es su combate".

Sin embargo, el secretario de Estado reconoció que se trata del grupo más peligroso de la región, aunque recalcó que los Estados Unidos no intervendrán militarmente.

Mientras el primer ministro iraquí, Nouri Al Maliki, pidió este lunes a los residentes de Fallujah que expulsen a los combatientes de Al Qaeda para evitar una batalla generalizada, el gobierno local prepara un gran ataque para recuperar esa ciudad.

"Las fuerzas iraquíes están preparando una gran ofensiva en Fallujah", manifestó un alto responsable del gobierno iraquí.


Combatientes de Al Qaeda en Falluyah leen un comunicado en el que amenazan con castigar a las tribus que apoyen al Gobierno.