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Decenas de miles de sudafricanos se enfrentaron con la policía este viernes sobre el cierre del plazo para visitar la capilla ardiente abierta al público que quería darle el último adiós a Madiba y tomó nota de que no llegaría a tiempo por la enorme fila que se había formado.

La inquietud fue tal que el mismo Gobierno debió cerrar el área y pedirle a la gente que no se acerque más a la zona debido a la imposibilidad de llegar a ver a Mandela ni de controlar a la multitud por parte de los oficiales de seguridad. Ante la situación generada, el presidente Jacob Zuma autorizó el envió de 12.000 agentes a Qunu, donde tendrá lugar este domingo el entierro del líder de la lucha contra el apartheid.

Se cree que al menos 50 mil personas se agolpaban en los parques cercanos a Union Building, los edificios gubernamentales de la capital política de Sudáfrica en horas de la mañana, tornando intransitable las calles y avenidas cercanas.

Una multitud de personas forzó el acceso cuando la policía anunció que no podrían entrar en la sala en la que se encontraba el féretro del primer presidente negro de Sudáfrica.

El grupo corrió hacia el anfiteatro de Union Buildings, la sede del Gobierno sudafricano, en la que el cuerpo de Mandela era velado desde el miércoles.

Apenas dos horas después de que se abriera el acceso al público para acercarse al féretro descubierto de Mandela, el Gobierno dijo que no sería posible acoger a todo la gente que seguía esperando, y le pidió que se fuera.

Los agentes intentaron detener a un grupo que intentaba entrar en un primer momento, pidiéndoles que permanecieran en fila, pero acabaron cediendo. "La policía dijo que deberíamos hacer una fila, pero (la gente) no lo hizo. Después empezaron a empujar", dijo Gilbert Setshedi, de 27 años y que hacía cola desde las 7:00.

Se estima que más de 100.000 personas se han acercado entre los tres días de capilla ardiente a visitar el féretro de Nelson Mandela, fallecido el 5 de diciembre después de una larga enfermedad pulmonar.