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El cuerpo del líder antiapartheid Nelson Mandela, fallecido el jueves a los 95 años, fue llevado hoy por las calles de Pretoria hasta el Union Buildings, el complejo del gobierno en la capital sudafricana, donde será velando durante los tres próximos días.

El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, fue el primero en presentar sus respetos ante el féretro, seguido de la viuda de Mandela, Graça Machel, y de su ex mujer, Winnie Madikizela-Mandela, ambas vistiendo turbantes negros.

Les siguieron decenas de miembros de la familia y líderes sudafricanos, incluido el último presidente del Apartheid, FW De Klerk, además de autoridades africanas, como el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, y su mujer Grace. También el cantante de U2, Bono Vox, pasó ante el ataúd, y lo mismo hicieron dignatarios llegados de todo el mundo. Tras el paso de las autoridades y la familia, la capilla ardiente quedó abierta al público.

Finalmente se decidió que el féretro esté abierto durante el velatorio. El cuerpo de Mandela está cubierto por una tela blanca y su cabeza podrá verse a través del cristal del ataúd.

A primera hora de la mañana, una comitiva militar llevó el ataúd desde el hospital militar de la capital hasta el anfiteatro del Union Buildings, al que ahora se dio el nombre de Nelson Mandela. Muchas personas aguardaron el paso del cortejo fúnebre, aunque las calles no estaban llenas.

La zona fue cerrada al tráfico por el Ejército y el féretro, cubierto con la bandera sudafricana, era custodiado también desde el cielo por helicópteros. La comitiva pasó tan rápido que quienes habían acudido a su paso sólo pudieron ver el ataúd por un momento.

"Tan sólo pude dar un vistazo al féretro con la bandera", explicó Nelson Machaka, de 46 años y miembro del gobernante Congreso Nacional Africano, el partido de Mandela. Tampoco Paul Meso pudo contemplar el ataúd mucho más que unos segundos. "Iré al Union Buildings incluso aunque tarde 20 horas", aseguró. "No será duro ver su cuerpo, porque Madiba no puede morir. Todavía está vivo para nosotros. Es un padre".

Cuando el cuerpo de Mandela llegó al complejo gubernamental se hizo el silencio, sonó el himno nacional y los policías y soldados presentaron sus respetos. El nieto mayor del ex presidente sudafricano, Mandla Mandela, estuvo al frente del pequeño grupo que caminó tras el ataúd mientras éste entraba en la sala donde quedó expuesto.

"Es increíble pensar que hace 19 años (Mandela) tomó posesión allí y que ahora reposa allí", comentó emocionado Paul Letageng, miembro del equipo de las oficinas gubernamentales. "Si no hubiese estado, no tendríamos paz en Sudáfrica", agregó.

Hasta el viernes, el féretro será trasladado cada día del hospital al edificio del gobierno y de vuelta al hospital. Tras esos tres días, el cuerpo de Mandela será llevado a Qunu, el pueblo en el que creció y vivió los últimos años y donde será enterrado el domingo. Se espera que al entierro acudan 9.000 personas.