AFP 162
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Un centenar de jefes de Estado y personalidades de alto rango asistieron este martes, en Soweto, a la ceremonia de despedida del símbolo de la lucha contra el apartheid y ex presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela.

Pero el papa Francisco no fue de la partida. El motivo, según informaron fuentes eclesiásticas a la revista Jeune Afrique, es la "tradición protocolar".

El Sumo Pontífice no asiste a funerales, se trate de un religioso o un político, un cristiano o un laico. La multitudinaria despedida a Nelson Mandela en el estadio Soccer City de Soweto no fue una excepción a esta regla que, de todos modos, vale aclarar, no es escrita.

Se trata de una tradición y no de un principio inscripto en alguna de las normas de la Iglesia Católica Romana. El padre Antoine Sondag, director del servicio nacional para la Misión Universal y las Obras Pontificias Misioneras de Francia, dijo a Jeune Afrique que este principio "viene de la tradición pontífica" y no le quita nada "a la estima que el papa Francisco tenía hacia Nelson Mandela".

En su mensaje de condolencias dirigido al actual presidente sudafricano, Jacob Zuma, el papa Francisco expresó su "homenaje al firme compromiso demostrado por Nelson Mandela para promover la dignidad humana de todos los ciudadanos de la Nación y para edificar una nueva Sudáfrica fundada sobre las bases sólidas de la no violencia, la reconciliación y la verdad".

El Papa envió sí a un representante: el cardenal ganés Peter Turkson, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz. Por la misma tradición, tampoco el "primer ministro" vaticano, es decir el Secretario de Estado –actualmente monseñor Pietro Parolin- puede asistir a estas ceremonias.

Pese a ser un papa muy viajero, Juan Pablo II no asistió a los funerales de la Madre Teresa de Calcuta, el 13 de septiembre de 1997. Hasta ahora entonces, no ha habido excepción a la regla, al punto que Paulo VI tampoco se hizo presente en las ceremonias fúnebres del dirigente político democristiano italiano Aldo Moro, asesinado en 1978 por las Brigadas Rojas, pese a que éste era su amigo personal.