Gentileza La Gaceta 162
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Fueron 24 horas de anarquía en Tucumán. Indignados frente a los saqueos y robos que hubo durante el acuartelamiento policial, cientos de vecinos se congregaron por la noche de manera espontánea en la céntrica Plaza Independencia de la capital provincial para manifestarse y terminaron siendo reprimidos, luego de que intentaran romper la puerta de ingreso de la Casa de Gobierno.

Minutos después se vivió una insólita situación: un grupo de efectivos de la Gendarmería salió a calmar la situación y se interpuso entre los policías y los manifestantes, formando un cordón para evitar un enfrentamiento.

"Me apuntaron directamente a la cabeza. Yo no estaba haciendo nada", contó un vecino con el rostro cubierto de sangre.

Los reclamos de los vecinos, que expresaron su bronca haciendo sonar sus cacerolas, apuntaron tanto hacia los policías que los abandonaron, así como también contra el Gobierno, que negoció con los uniformados.

En motos, autos y hasta camionetas de alta gama, miles de personas aprovecharon desde el lunes a la noche la ausencia de control policial en Tucumán para saquear comercios, muchos de los cuales quedaron destruidos.

Frente a ese escenario, vecinos y comerciantes de diferentes barrios armaron ayer a la tarde barricadas con neumáticos y botellas de vidrio partidas para impedir el paso de saqueadores, y se defendieron con barras de hierro, palos y en algunos casos, armas y escopetas.

Por la noche, y luego de los incidentes en la Plaza Independencia, un grupo de saqueadores intentó robar en una vivienda sobre la calle Jujuy al 4.000 y un joven terminó muerto de un disparo, informaron fuentes policiales al diario La Gaceta.

De acuerdo al matutino, las fuerzas de seguridad tenían serias dificultades para acceder hasta la zona donde falleció el joven por las barricadas que hicieron los vecinos para defenderse, porque complicaban su movilización. Esta víctima fatal, de ser confirmada oficialmente, elevaría a tres el trágico saldo de muertos por los saqueos en la provincia.

Mientras, el gobernador José Alperovich ratificó el acuerdo salarial logrado con la Policía, criticó la actitud de los agentes al sostener que la provincia "vivió una verdadera extorsión", y anunció que 20 personas fueron detenidas debido a los ataques realizados a negocios, supermercados e incluso casas de familias.